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31 Jan 2024Como la familia no hay nada En una casa rural se me abrieron los ojos y algo mas…

Me llamo Alicia y tengo cuarenta y cuatro anos, viuda desde hace cinco, con dos hijos maravillosos: Sergio, de veinticinco anos y Sonia de veintitres. A decir por los que me rodean me conservo estupenda, con pechos no pequenos ni excesivos y curvas apetitosas; mi culo, lo digo casi con verguenza, es merecedor de piropos continuos, aunque desde que murio mi marido no he tenido ningun affaire. Solo me queda masturbarme con frecuencia, diria que a diario.

Mi hijo Sergio esta casado con Marina desde hace seis meses, y en el verano nos invitaron a mi hija y a mi a pasar con ellos una quincena de vacaciones en una casa rural que habian alquilado. Marina y Sonia eran las mejores amigas y se conocian desde el colegio, toda la vida; centenares de veces se habia quedado Marina a dormir en nuestra casa y Sonia en la suya. Asi fue como Marina y Sergio se trataron, se enamoraron y, finalmente, ahora estan casados.

Para trasladarnos a la casa rural utilizamos un solo coche, el 4x4 grande de Sergio y Marina. Era casi de noche y solo nos dio tiempo en preparar algo de cena y acostarnos. Eran tres las habitaciones y nos acomodamos cada una de nosotras en una de ellas y la pareja en otra. Dormi tan profundamente que nada ni nadie me hubiera despertado. El cambio de lugar y de rutina, el aire limpio y la novedad siempre han sido un estimulo, pero tambien un relajante.

A la manana siguiente me levante la primera y prepare el desayuno, a la vez que investigaba la casa rural que me parecia muy acogedora. Los parajes de alrededor que contemplaba desde la ventana de la cocina eran un verdadero lujo para la vista e invitaban a perderse sin rumbo fijo, con una arboleda y follaje impresionante. El sol desde primera hora era muy intenso. Se fueron levantando y mientras saboreabamos el cafe y las tostadas con mermelada hicimos los tipicos comentarios sobre la necesidad de relajarse y cambiar de aires en ese entorno natural y alejado del mundo. Al terminar quise lavar los utensilios utilizados, pero no me dejaron. Todos coincidieron en que yo habia preparado el desayuno.

—Como no me dejais hacer nada, me voy a pasear. Luego acomodare la ropa en el armario. Tardare como dos horas que es el tiempo que utilizo en mi paseo diario.

—Muy bien, mama. No te metas en lios —respondio jocoso Sergio.

Cuando salia de la casa note unas miradas de complicidad entre Sonia y Marina y pense que algo estarian tramando. A veces eran como chiquillas revoltosas. Menos mal que alli estaba Sergio para, llegado el caso, poner un poco de orden.

Me puse un minusculo tanga negro y unos leggins del mismo color y lo acompane con una camiseta sin mangas. Con mis zapatillas nuevas segui un pequeno sendero que se adentraba en el bosque. Llevaba cerca de quince minutos andando cuando busque en un pequeno bolso de cintura las gafas de sol. El sol abrasaba mis ojos y no me dejaba contemplar con naturalidad el paisaje, llegando a ser molesto y lagrimar. Pocos segundos sirvieron para entender que las habia olvidado, pero no tenia opciones, tenia que volver si o si. Con cara de decepcion me gire y comence el trayecto de vuelta. No habia andado demasiado por lo que no seria un problema coger las gafas y volver a salir.

Me sentia juguetona y queria darles un susto. No me esperaban hasta mucho mas tarde y suponia que estarian colocando la ropa en los armarios, por lo que entre por el patio para asomarme a la habitacion de Sergio y Marina, pero tenia la ventana cerrada. Descubri un pequeno ventanuco con una especie de mosquitera al que no saque ninguna utilidad, era aproximadamente de diez por quince centimetros, pero estaba alli. Me subi en una caja de madera procurando no hacer ruido y cuando me disponia a gritar para asustarles el mundo se congelo, algo me impedia moverme, y el grito fue incapaz de surgir de mi garganta, lo degluti, sin asomo alguno de sonido. ¿Como era posible aquello?

Marina, mi nuera, estaba tumbada sobre la cama de matrimonio y Sonia, mi hija entre sus piernas lamia, mordia, besaba con una devocion mas que religiosa el cono depilado de su amiga, que se agitaba y suspiraba. Ambas estaban desnudas completamente. Unos segundos despues Sonia levanto la cabeza y, mientras subia le iba pasando la lengua por todo el cuerpo, por el vientre y los pechos, hasta que se acerco a la boca de Marina. Se besaron suavemente en los labios, con deliciosa ternura, pero poco despues sus lenguas parecian enloquecidas, babeaban la una a la otra, se mordian los labios, el cuello, las orejas y la nariz, se pellizcaban los pezones, se frotaban el cono con las piernas y los dedos, reian, suspiraban. Era una imagen tremenda que no podia dejar de mirar. ¿Cuantas veces lo habrian hecho en mi casa o en la suya? Esto, indudablemente, no era la primera vez que lo hacian en absoluto. Desconocia que mi hija fuese lesbiana porque incluso le habia conocido, nada importante, algunos novios. Todo era un lio en mi cabeza, pero los cuerpos entrelazados golpeaban mi mente; entonces repare que mi tanga estaba encharcado y traspasaban los legging con los que habia salido a caminar. Me toque la humedad como queriendo cerrar un grifo, sin poder remediar el flujo. Me sentia sucia de estar mirando y por la reaccion de mi cuerpo, pero me era imposible dejar de hacerlo, algo me trababa en ese lugar. Nunca habia tenido tendencias lesbicas, pero aquello era mas que eso, era erotismo puro. Pero, !eran mi hija y mi nuera!

Entonces pense en Sergio. No sabia donde estaba, pero podria llegar en cualquier momento y si se encontraba con aquello podia ser un desastre. Temblaba de solo pensar en ello, pero ni esos pensamientos rebajaban mi excitacion que era independiente de mi. Mi hijo no era en absoluto impulsivo, pero aquello… su mujer y su hermana.

Entre ellas se fueron calmando los animos y entonces, mirandose a los ojos con carino, les oi hablar.

—Lo has echado mucho de menos —dijo Marina.

—Mucho, carino. No podia mas.

—No te preocupes, vas a tener todo lo que necesitas y mas.

—Siempre eres tan buena conmigo —dijo Sonia, y beso los labios de Marina.

—Sabes que te quiero con locura. Tu eres mi querida y Sergio mi amor. Sois mi vida y es un placer estar contigo, pero ¿estas preparada?

—Nunca se esta preparada para eso, pero si. Lo estoy.

La conversacion me sorprendio. No entendia mucho a que se referian y de lo que no dudaba era que se querian. Era evidente y eso me daba ternura.

—Ponte a cuatro, carino —dijo Marina cogiendo de la cara a Sonia y besando sus labios.

Sonia suspiro y devolvio el beso con una sonrisa delicada. La vi como se ponia a cuatro al borde de la cama. Marina se levanto y se arrodillo detras de ella. El corazon me dio un vuelco cuando le dio unos azotes y luego comenzo a besar, lamer, acariciar sus nalgas hasta que enterro su cabeza en el magnifico culo de Sonia. Se vio perfectamente como le paso la lengua por todo el cono, rebanando su excitacion en forma de flujo, para luego centrarse en el ojete. Alli chupaba, lamia e introducia toda la lengua en el. Sonia era un concierto de suspiros y ayes.

Me lleve un susto de muerte al ver aparecer a Sergio, el tambien desnudo, que desde la puerta de la habitacion les sonreia a las dos como si fuera lo mas natural del mundo. Entonces me relaje pues supe que no ocurriria nada malo. No pude evitar mirar su cuerpo delgado y fibroso y, en concreto, me detuve en su… polla. Era de unas medidas espectaculares y no estaba del todo erecto, pero me sorprendio aun mas el grosor de su polla; era tan gruesa o mas que mi muneca.

Queria tragar saliva, pero me era imposible, la garganta era una laguna seca. Mi respiracion se agitaba por momentos y temi que me descubrieran. Tape mi boca con la mano para no dejar huella de mi presencia y trate de contener la respiracion.

Sergio se acerco a Marina y cogiendola del pelo la arrastro hasta su polla.

—Chupa, putita, ensaliva bien que voy a partirle el culo a esta zorra de hermanita que tengo. !Como me gusta ese culo!

Marina pasaba la lengua sin parar, de arriba abajo, luego se centraba en el capullo, brillante y terso por la excitacion, para bajar hasta los huevos que parecian pelotas de tenis y que se balanceaban al ritmo de la lengua. Ahora si estaba la polla en plenitud y no me equivocaba, en efecto, tenia mas de veinte centimetros y gruesa como mi muneca. Me asuste. Mi hijo habia dicho que queria follar el culo de mi nina, de Sonia, su hermana, con apenas veintitres anitos con aquella monstruosidad. La iba a desgraciar para siempre...

Puse toda mi voluntad por marcharme, con terminar con aquello, pero no podia discernir y no me funcionaba la cabeza ni el cuerpo. Seguia amarrada ante tan excitante y sucia postal, que era algo mas que erotica, mientras el flujo de mi cono resbalaba por mis piernas convirtiendose en algo viscoso. El olor era penetrante, lo envolvia todo, y no sabia si era por mi o era el que emanaba, como sugerian las imagenes, de aquel plato pornografico.

Cuando Sergio considero que su polla estaba lo suficientemente atendida y baboseada con la saliva de Marina, la separo y la puso en la entrada del cono de Sonia. No necesito grandes empellones para introducirla del todo. Mi hija Sonia no tenia un cono, aquello era un tunel, pues emitio ni una sola protesta de dolor que a cualquier otra nos hubiera martirizado; lo suyo eran solo suspiros cuando los besos de Marina se lo permitian y que, a su vez, le retorcia los pezones.

Mi nino embestia a su hermana con un impetu descarnado mientras la azotaba en las nalgas enrojecidas, la potencia de sus empujes hacian bambolear a Sonia que se aferraba a Marina, hasta que comenzo a temblar y su cuerpo se estremecio alcanzando un placer que parecia imposible. Sudor, babas y suspiros roncos llenaron la habitacion. La cabeza de Sonia se desplomo sobre la cama mientras Marina la acariciaba. Sergio, duro como una piedra, saco su miembro del cono baboso y restrego varias veces la polla por el agujero negro del culo. « !Dios mio!, la va a destrozar».

Sergio agarro su polla y empezo a empujar sobre el ojete que, sorprendentemente, se fue abriendo con ciertas dificultades, pero tragando aquel misil. Solo entonces pude oir los quejidos de Sonia: Espera…. ahhhh….espera,… despacio… por favor…aggg…por favor….

—No te quejes, puta, que tienes un culito bien tragon —contesto Sergio.

No tenia ninguna duda de que aquella polla habia entrado muchas veces en el culito de mi nina. Marina seguia acariciando y besando a su amiga, que movia la cabeza de un lado a otro como un toro miura banderilleado.

Habian conseguido meter toda aquella polla en el culito expuesto de Sonia que bramaba, suspiraba y, en estos momentos, pedia mas.

—Dale fuerte, cabron, rompeme como merezco. Soy tu hermanita puta —decia Sonia.

Despues de unos minutos ambos, al unisono, temblaron y las contracciones de Sergio aseguraron su corrida dentro del culo de Sonia, mientras esta gritaba tanto que Marina le tapo la boca con sus labios sin dejar de retorcer los pezones de mi pequena.

Sergio, poco a poco, saco su miembro y puso a Marina a limpiarselo con la lengua, cosa que hizo de muy buena gana. Sonia no se habia movido de su postura aunque descansaba la cabeza y el pecho sobre la almohada a la que abrazaba. Luego vino algo mas.

—Limpia el culo de mi hermanita con la lengua —dijo Sergio dirigiendose a Marina.

Marina, con una sonrisa de satisfaccion, enterro de nuevo su lengua en el culo de Sonia y fue lamiendo los grumos lechosos hasta dejarlo limpio. Luego se besaron con pasion. !Joder con las ninas!

Sonia se levanto y se abrazo a su hermano.

—Gracias hermanito, muchas gracias a los dos. Lo necesitaba tanto…

—Ha sido un placer. La proxima eres tu —dijo Sergio mirando a Marina que se relamia— Habra que esperar a los paseos de mama para ponernos manos a la obra.

—Conmigo no es necesario, soy tu mujer y no creo que se sorprenda.

—Claro, pero se que te gustaria hacerlo con mi hermanita presente y, para eso, hay que esperar. No te preocupes que tu bonito culo sera visitado muy pronto.

En ese momento tuve conciencia de que me encontraba con la mano dentro del leggins tocandome, pellizcandome furiosa el clitoris. Estaba llegando a un nuevo orgasmo. Si, nuevo, porque no era el primero que conseguia. Aun me avergonce mucho mas por aquello.

Baje de la caja con miedo a ser descubierta y sali del patio hacia el bosque. Habia pasado mas de una hora y media y solo debia esperar un poco mas para volver. Pero ¿como sostener una mirada o una conversacion?, ¿como entrar y pasar desapercibida con las manchas en los leggins y oliendo a sexo? Solo se me ocurrio lavarme un poco en un riachuelo y mojarme las prendas como si hubiera sido un descuido.

Cuando entre en la casa ellos estaban colocando sus ropas en el armario, la ventana de la habitacion de Sergio y Marina completamente abierta y Marina cambiaba las sabanas. Ellas estaban en biquini mostrando sus espectaculares cuerpos y Sergio con un pantalon corto al que, instintivamente, dirigi una mirada a la delantera. No me detuve, cogi un vestido veraniego del armario y me dirigi al bano.

Poco tiempo despues nos encontrabamos en el salon comentando que hariamos de comer, a la vez que me preguntaban por mi paseo. La mas incisiva era Marina que no dejaba de preguntar donde habia estado, si habia encontrado a alguien, que habia visto. Yo contestaba casi con monosilabos y con la mirada baja. Esta muy avergonzada, pero ellos estaban como siempre, lo que demostraba que estaban muy acostumbrados a lo ocurrido. Cuando caminaba me fijaba en el culo de Sonia intentando encontrar algo especial, pero no, todo era muy normal. Despues de lo que habia recibido en el me asombraba que ni siquiera se la notase incomoda.

Preparamos algo sencillo para comer y despues de tomar cafe nos dispusimos a salir tomar el sol y banarnos en la alberca del patio. Me puse un biquini rojo que acentuaba mi cuerpo mi cuerpo blanquecino. Cogimos una hamaca y me dispuse a leer mientras ellos parecian dormitar. Hacia calor y aprovechando que dormitaban me quite la parte de arriba del biquini para que me diera el sol. A los pocos minutos se levanto Marina y se acerco a mi que estaba algo mas alejada. Le hice un huevo y se sento en mi hamaca.

—Hola, suegrita. No tengo sueno y no quiero molestar a Sergio y Sonia que se han dormido profundamente, por eso me vengo contigo, si no te importa.

—Claro que no —dije dejando el libro a un lado.

Marina se echo a mi lado y puso su cabeza en mi pecho mientras acariciaba mi vientre. Algo que podria ser normal me estaba poniendo nerviosa. Entonces me pregunto.

—¿Por que no te echas un novio? Porque si lo tienes lo desconocemos.

—No, no tengo novio ni lo quiero. Ya soy mayor para eso.

—¿Mayor? Ya quisiera yo llegar a tu edad y estar como tu. Luces espectacular.

—Vosotras si que sois bonitas, tu rubia con ojos azules y una cara y un cuerpo de ensueno, y Sonia morena con ojos verdes y tambien muy bonita y espectacular.

—Sonia ha salido a ti, morena con ojos verdes y un cuerpo espectacular.

—Gracias carino, pero no creo que este tan espectacular —dije con un alarde de modestia.

—Voy a ponerte un poco de crema que el este sol es muy traicionero —dijo Marina cogiendo el protector solar.

Me quede muda sin saber que responder y mi silencio se convirtio en consentimiento. Comenzo por los pies acariciando la planta y el empeine y luego entre los dedos. Era una delicia. Despues se dedico a mis piernas, primero una y luego la otra, con delicadeza, deteniendose en los muslos y las corvas. Yo mantenia los ojos cerrados, aunque cada tanto la miraba de a traves de las gafas de sol sin que ella pudiera ver mis ojos. Estaba concentrada en lo que hacia. La crema en mi vientre, tan cerca del pubis, me arranco un suspiro que la hizo sonreir, pero cuando froto mis tetas con la crema y apreto ligeramente los pezones, tan endurecidos y sensibles, sabia que no podria aguantar mucho, pero tampoco queria quedar como una mojigata. Opte por girarme.

—Ahora un poco por la espalda —dije al tiempo de girarme.

Comenzo por el cuello y fue bajando despacio recorriendo la espalda en un masaje maravilloso. Cuando llego a las nalgas me hablo.

—En el culo hay que detenerse mas, pues la piel es muy sensible, como la de los pechos, y se quema con mayor facilidad. Voy a quitarte las braguitas para que llegue la crema a todos los lados.

Me dejaba hacer, como ida, y ella masajeaba mis nalgas con suavidad, luego con mas firmeza hasta agarrarlas con fuerza, las abria e incluso las beso. No podia quitarme de la cabeza las imagenes de la manana.

—¿Se te ha escapado un poco de pis? —dijo Marina.

—No, como dices eso. No estoy en esa fase.

—Pues entonces te has mojado por el masaje. Es logico, es muy agradable —insistio Marina.

En esos momentos queria morirme; era cierto que sentia humedad en mi cono, pero habia sido sin buscarlo, sin intencion ninguna, al menos con eso queria justificarme, pero lo cierto es que estaba excitada, muy excitada.

—¿Que te ha parecido lo que has visto esta manana?

—¿Visto?, no he visto nada especial, solo el bosque —suspire.

—A los pocos minutos de salir has vuelto y te has asomado al ventanuco de la habitacion y, ¿sabes como te he descubierto?, porque la luz que entraba por el mismo se ha cortado y de reojo he visto que estabas alli. No te has movido en toda la sesion. Estoy segura de que te has mojado y corrido —dijo Marina apartando la braguita del biquini y acariciando el cono de Alicia.

—Perdon, carino, no queria, pero… No, no sigas, por favor, detente, yo no…

—Girate —ordeno Marina. Sin saber porque me gire y me descubri toda expuesta a Marina. Estaba enloquecida y no sabia lo que hacia. Aquella nina que habia visto crecer me estaba dominando sin que pudiera hacer nada. Queria seguir escondida cerrando los ojos detras de las gafas de sol. Me masturbo y mordisqueo mis pezones sin que se lo impidiera: habia sucumbido sin remedio.

—¿Sabias que Sergio, tu adorado hijo, esta deseando follarte el culo?

Con aquella frase y el recuerdo de aquella polla me corri.

Marina seguia lamiendo mis pechos y pezones y, al momento, senti una lengua en mi cono lamiendo mis jugos y excitandome de nuevo hasta el paroxismo. Abri los ojos y me encontre con la adorada polla de mi hijo apuntando mis labios, por lo que la que me comia el cono era Sonia. Me dio todo igual, quise introducirme la polla en la boca pero solo alcanzaba a una pequena parte, por lo que lami, chupe y acaricie sus huevos como si en ello me fuese la vida.

No era yo quien habitaba en mi, era la lujuria, el frenesi y un deseo incontrolable por gozar como sea y con quien sea. Sonia dejo de lamerme despues de dos corridas mas y Sergio se dispuso a penetrarme. Me alzo las piernas, apunto su polla en mi cono y de dos empujones la clavo entera. Mi boca fue cerrada con el cono de Marina que empece a lamer sin saber muy bien como, y mis pezones fueron chupados y retorcidos por Sonia. Tuve varios orgasmos hasta que llego una explosion final, un climax sin parangon. Me corri con unos temblores como jamas lo habia hecho y creo que me desmalle. Solo recuerdo estar en la cama rodeado por mis amantes.

—Hijos, perdon, yo…

—No digas nada —dijo Sergio mientras Sonia y Marina sonreian cogidas de la mano y divertidas—. Lo has disfrutado y cuando hayas descansado te voy a romper el culo. Estoy obsesionado con el desde hace muchos anos.

—Pero hijo, eso no puede ser, soy tu madre…

—Hace un rato tambien eras mi madre y te has divertido de lo lindo—. Eres tan deliciosamente guarra como todos nosotros. No debes preocuparte, ya conoces que las lenguas de Marina y Sonia lo hacen todo mas facil.

Me quede callada y en mi interior deseaba que sucediese cuanto antes. Marina y Sonia comenzaron a acariciarme y besarme sin negarme a ello, por lo que supe que no podia hacer otra cosa que entregarme a fondo en esta familia tan viciosa.

—Ahora que te tengo —dijo Sergio posando un beso en mis labios—empezare a pensar en cuando os voy a prenar a las tres.

Yo solo mire sorprendida y sonrei sin entender que queria decir, tal vez no le habia entendido, pero Marina y Sonia se pusieron a aplaudir y a jalear de felicidad.

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Poco tiempo despues nos mudamos para vivir todos juntos; ahora estamos las tres prenadas de diferentes meses. Sabemos que somos una familia distinta, pero nos queremos con locura y nuestros hijos tendran, cada uno de ellos, tres madres y un maravilloso padre.
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