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27 May 2024Views 102La excesiva excitacion de mi hermano Marta solo pretendia ayudar a su hermano con aquel problema que llevaba dias atormentandolo. Lo que no sabia es que ese problema le otorgaria la mayor sorpresa de su vida.

*Antes de empezar, quiero dejar claro que las ridiculas deducciones medicas que se hacen en el relato estan pensadas solo y exclusivamente para el disfrute del mismo. No tengo ningun conocimiento medico y todo lo que se escribe es ficticio. Sin mas, dejo que disfruteis del mismo. Un saludo”.



Me llamo Marta, en la actualidad tengo 29 anos, aunque cuando pasaron los hechos que voy a pasar a contaros, tenia 25. Soy una chica bastante normalita, siendo honesta. Soy guapa, con ojos marrones y pelo moreno liso. De cuerpo no estoy mal. Soy delgadita, pero con buenos pechos y, sobre todo, un buen trasero, que era foco de muchas miradas. Puede que no fuese un pibon espectacular como los que se describen aqui, pero tenia mi atractivo.

En casa siempre fuimos cuatro. Papa, mama, Alex y yo. Como podreis imaginar, Alex, era mi hermano y, junto a mi, es el otro gran protagonista de esta historia.

Para cuando comenzo todo, Alex era solamente un adolescente mas que andaba siempre salido y creyendo que lo sabia absolutamente todo. Vaya, un adolescente como todos los demas.

Sin embargo, pese a ello, tenia una personalidad agradable. Siempre fue un buen chico. Animado, respetuoso y divertido. Desde siempre ha sido mi ojito derecho y lo he mimado y querido como a pocas personas en mi vida.

Debido a ello, nuestro contacto era cercano, pues el se daba mucho a querer y yo estaba completamente dispuesta a darle ese carino. Aquello llevo a que nuestra relacion fuese de absoluta confianza. Y, como siempre habra cosas que un hijo no se atreve a hablar con sus padres, mi hermano me tenia a mi como salvavidas en ese sentido. Me tomaba como referente absoluto y me lo contaba todo, o casi todo.

Precisamente, porque lo conocia como nadie, sabia perfectamente cuando estaba bien o mal. Deprimido y feliz. Nervioso o tranquilo. Lo conocia “como si lo hubiese parido”, como solemos decir.

Para cuando iba a suceder todo lo que estoy a punto de contaros, Alex estaba justo en algunos de esos dias en los que lo notaba un poco mas distante. Pese a tener esa rebeldia o “chuleria” tipica de la adolescencia, conmigo siempre se ablandaba. Nunca disimulaba nada conmigo y yo le notaba triston. Por ello, fui a su habitacion, con la firme intencion de que se desahogase un poco conmigo.

- ¿Te pasa algo, Alex?

- No…

- Venga, hermanito. Sabes que no puedes mentirme.

- No quiero hablar de ello, Marta.

- ¿Es que no confias en mi?

- No es eso.

- ¿Entonces?

- Me da verguenza.

- No puede ser tan grave.

- Si lo es. Porque constantemente estoy quedando en ridiculo.

- ¿En ridiculo?

- !Si!

- ¿Por que?

- Porque… nada.

- Si no me cuentas que te pasa, no puedo ayudarte, Alex. Venga, confia en mi.

- Esta bien, esta bien. Te lo dire… es que, el otro dia me paso una cosa muy vergonzosa en clase y ahora soy el hazmerreir

- ¿Que te paso?

- Pues… Se me puso grande eso.

- ¿Eso?

- Mi polla, Marta, mi polla, ¿vale?

- Jajajajajaja, ¿y eso te averguenza? Si a tu edad es normal que vayais siempre con la cosa tiesa.

- Joder, pero no en medio de clase y cuando te mandan a la pizarra, ¿no?

- A ver, es mas frecuente de lo que crees. Cuando yo iba al insti paso mas de una vez.

- Pero es que mi caso… bueno, es especial…

- ¿Por que?

- Porque es… demasiado visible.

- No me digas que mi hermano ha crecido mas de lo normal, jajajajaja

- No te rias, joder, lo estoy pasando fatal.

- Jajajaja, vale, vale, lo siento. ¿Y en que estabas pensando para ponerte asi?

- Eso es lo peor, que no estaba pensando en nada concreto, simplemente se me puso asi y ya.

- Entiendo. En realidad, creo que es normal. A esa edad los chavales suelen tener un exceso de libido.

- El caso es que no es la primera vez que me pasa, Marta, pero esta vez fue peor porque me obligaron a levantarme y todo el mundo lo vio. Y fue horrible, porque apenas podia mantenerla en mis pantalones.

- !Venga ya! !Exagerado!

- Te lo juro.

- No puede ser tan grave.

Mi hermano era un chico bastante grandote para ser un mero adolescente. Me sacaba casi una cabeza ya y era ancho y fuerte. Su ropa era holgada y solia vestir con pantalones de deporte, los cuales solian dar mas “margen” ante ese tipo de problemas que unos vaqueros. Pensaba que debia estar exagerando por completo.

- Si lo hubieses visto…

- Buena idea. Pues ensenamelo.

- ¿Que?

- Venga, ten una ereccion y a ver ese supuesto bulto imposible de cubrir.

- No pienso hacer eso. Ademas, tampoco es que se me ponga asi de buenas a primeras.

- Piensa en alguna chica que te guste. ¿Que dices de esa tal Carla?

- Carla… no…

- ¿Has tenido algo con esa chica?

- No.

- ¿Y con otra?

- Con Lucia tuve algunos besos y eso.

- ¿”Y eso”? ¿Habeis tenido relaciones?

- No, eso no.

- Vale, no importa. Piensa en cuando te diste esos besos con Lucia, pero imagina que lo haces con Carla. Estaria bien, ¿eh?

- Si… Carla es preciosa.

- Y te encantaria sentirla abrazandote y besandote, ¿verdad?

- Mucho… - dijo mi hermano casi hipnotizado.

Poco a poco, comence a ver algo que empezo a perturbarme sobremanera. Mientras mi hermanito estaba en sus mundos de chupi, su cuerpo empezo a reaccionar. Y joder que reaccion. El bulto de sus pantalones, pese a estar sentado y tener pantalones holgados, era completamente visible. Y lo peor no era eso, lo peor es que crecia y crecia.

Le obligue a ponerse de pie y, ahora si, pude ver que lo que decia mi hermano era completamente cierto. Debajo de esos pantalones debia de haber algo absolutamente enorme.

- Parece que tenias razon, hermanito.

- ¿Que? – dijo mi hermano saliendo de su sueno y siendo consciente de lo que pasaba - !Mierda! Lo siento, Marta.

- ¿Por que, tonto? Si he sido yo quien te lo ha pedido.

- Ya, pero…

- Creo que la unica solucion a eso es intentar bajar tu libido sexual. Es algo dificil, pues a tu edad diria que es infinito, pero siempre puedes intentarlo.

- ¿Como?

- ¿En serio? ¿Tengo que decirte como?

- Por favor.

- Vaya tela… Pues masturbandote, Alex. No me creo que no lo hayas hecho alguna vez.

- Ah… Bueno si, pero no creas que arregla nada. Lo suelo hacer.

- Jajajajaja, no me extrana.

- Venga, hermanita, tu tienes que saber algo de eso, para algo has estudiado.

A mis 25 anitos, habia terminado la carrera de psicologia y me habia especializado en el ambito de la sexologia y la terapia de parejas. Mi amor por el sexo y por el amor propiamente dicho, me habia empujado a ello y me habia hecho normalizar (para mis padres demasiado) el hablar sobre sexo y, bueno… tambien de practicarlo. Me encantaba todos los recovecos de la mente humana, pero aquellos relacionados con el sexo, la pasion, la lujuria o el deseo eran los que mas me inspiraban.

No os equivoqueis, no soy ninguna guarra que va acostandose por cualquiera. De hecho, aunque por entonces estaba soltera, desde los 16 habia estado con dos chicos que fueron mis parejas en diferentes periodos de mi vida y, salvo alguna relacion esporadica, era con los unicos con los que habia tenido sexo seguido. Eso si, bastante seguido…

El caso es que, debido a mis estudios, no solo entendia como funcionaba la mente en esos casos, tambien comprendia el funcionamiento del cuerpo ante esos impulsos vitales, aunque todavia era algo que se me escapaba un poco y no es que pudiese “parar por completo” ese deseo que podia sentir mi hermano. No en vano, a mi misma me costaba a veces y no estaba ya en la adolescencia. Sin embargo, si habia leido en alguna ocasion que podia “controlarse” si se tenian experiencias lo suficientemente “satisfactorias”.

Todas las ideas que se me pasaban por la cabeza eran ideas prohibidas. Que rebasaban todos los limites de una relacion entre hermanos.

Sin embargo, veia tan preocupado a mi pequeno… Y, bueno, todo sea dicho, mi curiosidad por ver que ocultaba aquel bulto, tambien ayudaba bastante. Siendo honesta.

Asi que, intentando decirlo con la mayor naturalidad del mundo, le dije…

- Esta bien, te ayudare. Bajate los pantalones.

- ¿Que? ¿Estas loca? No pienso hacer eso.

- Venga, Alex, no eres el primer hombre que voy a ver desnudo.

- Ya, pero eres mi hermana.

- Precisamente por eso. ¿Quien mejor que yo para ayudarte? – dije intentando aparentar como si aquello fuese lo mas normal del mundo.

- Pero… me da verguenza.

- Pues que sea menos, venga. Desnudate. ¿O es que eres un fantasma y en realidad la tienes super pequena?

- !Claro que no! La tengo mas grande que los tios de los videos.

- Ya, claro. Seguro que en realidad lo que tienes ahi son calcetines.

- !Que no! Esta bien, tu lo has querido, !mira!

Se bajo los pantalones y su ropa interior y lo que aparecio ante mis ojos es, a dia de hoy, y con muchisima diferencia, la polla mas grande y hermosa que habia visto en mi vida. Por cuestiones de salud, desde pequeno, mi hermano estaba circuncidado y, a gusto personal, ver aquel hermoso miembro con su glande por bandera apuntando al cielo, grande, poderosa y dura, me puso… bueno, “emocionada”, vamos a dejarlo ahi. Pero, ademas, no solo era su pene, eran tambien sus bolas, las cuales eran tremendamente grandes. Parecia inverosimil como en un chaval como el, que pese a tener un cuerpo bien desarrollado, pero joven, pudiese tener aquel monstruo colgando entre las piernas.

No sabria deciros un tamano exacto, pero vaya, a mi ultimo exnovio le media como unos 16 cm y la de mi hermano parecia, casi literalmente, el doble. Al menos en grosor, estaba segura de que podia serlo.

Por un momento, me quede tan impactada que no pude articular palabra, solo podia mirar y mirar aquella maravilla falica. Tan larga, tan gruesa, tan dura, tan poderosa, tan… apetecible…

Por suerte, fue mi propio hermano el que me saco de aquel letargo.

- !Marta!

- ¿Si?

- ¿Que te parece? – dijo el inocentemente.

- Esta… muy bien. Es enorme… - dije yo todavia un poco ensimismada.

- Te lo dije. ¿Crees que no es normal?

- A ver, normal no es, eso te lo aseguro, pero no necesariamente tiene que ser malo. De hecho, dependiendo quien lo mire puede ser bastante… bueno.

- ¿Tu crees? Es verdad que a las chicas de los videos les gustan mucho asi.

- Y no solo a las chicas de los videos, hermanito.

- Aun asi es un poco mierda.

- ¿Por que?

- ¿Como que por que? Pues por lo que te dije antes. En cuanto se pone asi no hay quien la esconda.

- Jajajajajaja, ahora te creo absolutamente. Debe ser complicado esconder semejante armatoste.

- No tiene gracia. Casi me cuesta tenerla metida cuando no esta dura, imaginate cuando esta asi.

- Esta bien, esta bien. ¿Te molesta cuando no esta dura?

- Un poco.

- Dile a mama que te compre ropa interior mas grande.

- No quiero.

- ¿Por que?

- Me da verguenza decirle a mama eso…

- Esta bien. No te preocupes, te la comprare yo.

- ¿De verdad? Muchas gracias, Marta – dijo con una sonrisa de agradecimiento.

- No es nada, enano, sabes que haria cualquier cosa por ti. Pero ahora nos queda ver como evitamos que estes en este estado constantemente – le dije senalando su poderosa ereccion.

- Supongo.

- ¿Me dejas tocarla?

- Yo… bueno… ya que hemos llegado hasta aqui, supongo que si…

Esta mal lo que estoy a punto de decir, pero… el hecho de que me dijese que si fue algo que me ilusiono sobremanera. Y no solo por un interes conceptual, que tambien, sino tambien por un interes sexual, si os soy sincera.

Joder, no todos los dias tiene una chica una oportunidad de sentir en sus manos una polla como esa. De semejantes dimensiones. De las que estamos hartas de verle a los actores porno y que pensamos que son irreales por completo. Y, si, era mi hermano, pero… no podia desperdiciar esa oportunidad. Ademas, en ese momento, no solo me imaginaba tocandola, precisamente.

Note casi cierto nerviosismo en mi misma cuando acerque mi mano a su miembro, el cual, no se si de la misma excitacion de estar apuntando a una mujer por primera vez o la propia tension de mi hermano, no paraba de dar ligeros saltitos de excitacion. De hecho, dicha excitacion fue muchisimo mas notable cuando agarre definitivamente aquella maravillosa herramienta.

Me costaba, y no exagero, cerrar la mano alrededor de aquel monstruo. El tacto y lo poderosa que se sentia era tan… caliente. Las palpitaciones de aquella inmensa polla por la que corrian regueros de sangre por aquellas marcadisimas venas era todo lo que una mujer pudiese desear.

Por un momento, yo que no soy especial amante de los relatos o videos de incesto, comprendi lo que podian sentir esas personas, pues, cuando senti en mi mano la desproporcionada verga de mi hermano, senti una excitacion que en mi vida habia sentido. De hecho, el picor en mi entrepierna fue tal, que casi no podia impedir el roce de mis piernas, intentando calmarme.

- Si que es grande, si… casi no puedo cogerla.

- ¿Pero la ves sana?

- Y tanto que si… esta MUY sana.

- ¿Y mis bolas? ¿No son demasiado grandes?

Creedme cuando os digo que mi hermano no decia todo aquello con ninguna maldad. Era tan inocente y desconocedor, que decia y preguntaba aquello desde la mas profunda de las ignorancias.

- Pues… - dije yo palpandolas levemente, notando lo cargadisimas que estaban – creo que en ellas puede estar la causa de lo que te pasa.

- ¿Si? ¿Y que es?

- Pues que las tienes demasiado cargadas, hermanito. ¿Te masturbas mucho?

- Pues… bueno, si.

- ¿Cuanto?

- Pues no se, dos o tres veces en semana.

- ¿Eso lo consideras mucho?

- ¿No lo crees?

- Para un chico como tu, no. Aun asi, si es verdad que deberia ser suficiente para no acumular tanto. Puede ser que tu cuerpo genere demasiado.

- ¿Y que hago?

- Supongo que tendras que empezar a masturbarte mas. Cuando lo haces, ¿sueles expulsar mucho?

- Pues… si. De hecho, muchas veces tengo que utilizar varios panuelos para limpiarme.

- Ya veo… - dije ciertamente excitada imaginado como seria que esa enorme polla escupiera chorros y chorros de espeso semen - pues tendras que aumentar el numero de veces que lo hagas si quieres dejar de tener esas “inconveniencias”.

- ¿Y crees que funcionara?

- No lo tengo claro. Tengo entendido que el cuerpo deja de segregar esperma cuando realmente se encuentra satisfecho y exhausto sexualmente hablando. Quizas deberias tener mejores experiencias sexuales mas alla de masturbarte.

- ¿Y que hago?

- Ah... – dije suspirando - ¿no tienes pareja ni ninguna amiguita que pueda ayudarte?

- No.

Tambien os digo, ninguna nina de su edad seria capaz de sostener dentro de si semejante monstruo, casi me compadecia si esa chica existiese.

- ¿Y la tal Lucia?

- Eso fue hace un ano ya. No hemos vuelto a hacer nada. Ademas, de un beso a eso…

- Supongo que tienes razon. En fin… supongo que no queda otra.

- ¿Que propones?

- Pues lo unico que podemos hacer. Te ayudare yo misma.

- Pero…

- Alex soy tu hermana. Desde que eres pequeno te he prometido que iba a ayudarte en todo lo que pudiese, sea lo que sea. Puede que lo que vamos a hacer no este bien y este mal visto, pero es necesario y voy a ayudarte, ¿vale?

- ¿No te incomoda?

- Pues… si te soy sincera, bastante menos de lo que me esperaba.

Dije eso por no decir que estaba deseosa de tener una minima experiencia con aquella inmensa polla. Que si, que vale, que era la de mi hermano pequeno, pero… !joder! es que era enorme. En ese momento, mi mente perversa era la que me dominaba. ¿Hasta donde estaria dispuesta a llegar? Eso era lo unico que no sabia.

- Eso si, Alex, debes prometerme una cosa.

- ¿Que?

- Nadie, absolutamente nadie, debe saber esto. Y mucho menos papa o mama. ¿Queda claro?

- Por supuesto.

- Bien. Pues, por ser la primera vez, vamos a probar con algo liviano.

- ¿Que vamos a hacer?

- De primeras, voy a igualar tu apuesta.

- ¿Mi apuesta? ¿A que te ref…? !Joder!

Mi hermano se giro de espaldas casi de sopeton en el momento en que pudo observar como yo, ni corta ni perezosa me deshacia de la camiseta ancha y larga de baloncesto que solia llevar para estar por casa. Como imaginareis, al estar en casa, y para estar comoda, debajo de aquella camiseta solo lleva mis braguitas, el resto, estaba completamente desnuda.

Por eso, cuando mi hermano vio como me deshacia de ella y vio mi cuerpo practicamente desnudo, se avergonzo y se volvio.

- ¿Que haces, Alex?

- Joder, no me esperaba que fueses a desnudarte.

- Si voy a ayudarte bien, necesito hacerlo. ¿Que pasa? ¿No te gusto?

- No es eso…

- ¿Entonces?

- Es justamente lo contrario. Es que tu…

- ¿Yo que?

- Tu siempre me has parecido muy guapa, hermana.

- Jajajajaja, ¿en serio? ¿Y por que lo dices con verguenza? Es para estar orgullosa que digas eso sobre mi.

- ¿De verdad?

- Claro que si. Y ahora vuelvete, anda.

Lo hizo poco a poco, con su mirada agachada, la cual, poco a poco fue levantando y contemplando mi cuerpo desnudo, del cual lo unico que no deje a la vista fue mi empapado sexo. El se quedo con una cara de tonto que era para verlo. Estaba realmente flipando viendo el cuerpo de su propia hermana.

- ¿Te gusta lo que ves? – le dije sonriendo juguetonamente.

- Mucho.

- ¿Te gusta el cuerpo de tu hermana?

- Muchisimo.

- ¿Te sigo pareciendo guapa?

- Ahora me lo pareces mas aun.

- Que mono… muchas gracias, hermanito. Dame tus manos.

Lenta y nerviosamente me ofrecio sus dulces manos, las cuales, para su propia sorpresa, las lleve hasta mis pechos. Una a cada uno. Y le hice apretar suavemente.

- ¿Te gustan los pechos de tu hermana tambien?

- Son… preciosos… y suaves.

- Me gustan tus manos, hermanito, son tan dulces y delicadas.

- ¿No te molesta que te apriete?

- No, si lo haces suavemente.

- Esta bien…

Aleje mis manos de las suyas, dejando que siguiese, por si solo, con su “trabajo”. Mientras tanto, yo, por mi parte, debia de ocuparme del que, en ese momento, era claramente el mio.

Por ello, y decidida definitivamente a disfrutar de aquella experiencia prohibida y extrana, pero, a la vez, tan excitante, lleve mis manos a su enorme miembro, el cual empece a pajear poco a poco, con suavidad e intentando ser lo mas delicada posible.

Mi hermano, cuando sintio mis manos recorriendo todo su falo, tenso todo su cuerpo. Por unos segundos, sus manos se detuvieron en mis pechos y se quedo bloqueado.

- Tienes que dejarte llevar, Alex. Disfruta.

- Pero… esto es tan extrano, hermana

- Relajate. Sigue masajeando mis pechos. Y sigue disfrutando de todo mi cuerpo.

- Vale…

Sus manos siguieron entonces con su delicado trabajo. Mientras, yo seguia con el mio. Estuvimos durante un par de minutos, donde yo intercalaba mis manos entre su enorme polla y sus poderosos huevos, intentando estimular todo su sexo en la medida de lo posible.

- ¿Te gusta lo que te hago, hermanito?

- Mucho…

- Quiero que ahora hagas una cosa.

- ¿Que?

- Besame.

- ¿Qu-que te bese?

- Si. Ven y besame, bobo. Besa a tu hermana.

Timidamente, sus labios se acercaron a los mios. Nuestras manos seguian trabajando como anteriormente, pero poco a poco, nuestros cuerpos se encontraban cada vez mas cercanos. Nuestros labios se unieron y nos convertimos en unos aparentes enamorados.

Sus besos eran torpes, pero me gustaba la decision y el impetu con los que lo intentaba hacer lo mejor posible. Cuando sintio mi lengua chocar con su boca, la abrio y, tambien de forma muy poco experimentada, intento seguir mis pasos a duras penas.

Puede que en otro caso, aquello me hubiese cortado el rollo por completo, pero era tal sus ganas de aprender y satisfacer a su querida hermana, que me encantaba el tan solo sentir sus labios, su lengua, su aliento…

Por aquel entonces, yo estaba ya mas que excitada, por lo que decidi que, ya que habiamos abierto la veda, Alex no seria el unico que disfrutaria de aquello…

- Dame una de tus manos – le dije separando mis labios de los suyos.

- ¿Para que?

- Tu damela.

Acerco una de sus manos, la alcance con una de las mias y la lleve hasta dentro de mis braguitas, hasta mi sexo.

- ¿Lo sientes? ¿Sientes lo mojada que estoy?

- Si…

- Eso es porque me encanta lo que estamos haciendo, Alex. Acariciame ahi levemente.

- ¿Asi? – dijo mientras comenzaba a acariciar torpemente mi conito.

- Asi. Poco a poco, hermanito.

Obviamente, mi hermano lo unico que hacia era mover sus dedos sin ton ni son. No se centraba en ningun sitio en especial y no hacia nada especialmente bueno. Y… pese a todo, me tenia excitada como pocas veces habia estado en mi vida.

- Ahora chupa las tetas de tu hermana. Y no pares de acariciarme ahi abajo.

Sin decir una palabra, mi hermano obedecio. Lentamente, decidi tumbarme en la cama de su habitacion y el me siguio. Intentando ser lo mas delicado posible, se puso encima de mi y comenzaba a comerme las tetas cada vez con mas voracidad, mientras que su mano seguia acariciando como podia mi cono.

Yo, mientras tanto, seguia masturbandolo como podia, sin dejar de prestar atencion a sus testiculos. Subia y bajaba con mi mano alrededor de aquella maravilla y la sensacion del conjunto de todo lo que estabamos haciendo en aquel momento, me estaba llevando a lo maximo…

- Sigue, Alex…

- ¿Estas bien? Te veo muy acalorada.

- !Sigue! !No pares de comerme las tetas!

Mi hermano continuo, casi llevado por la obediencia pura, lo hizo incluso con mas impetu. Llegue a sentir, incluso, como uno de sus dedos en mi cono, se introducia en mi rajita. Mi hermano comenzaba a aprender por puro instinto y, obviamente, imagino que tambien por el consumo de porno.

Sea como fuere, yo estaba al limite. Tiene gracia. Estaba haciendo aquello con la intencion de satisfacer a mi hermano y aliviarle su problema. Y, sin embargo, quien estaba a segundos de correrse era yo…

- Te quiero, Alex. Sigue asi. Tu hermana se va a venir… !SIIIIII!

Afortunadamente, mis padres no estaban en casa en ese momento, pues, si lo estuviesen, se hubieran alertado sobremanera del grito de pura excitacion que acababa de soltar desde lo mas profundo de mi ser.

Mi cuerpo convulsionaba, y mis piernas se cerraron, no dejando que mi hermano sacase su mano de mi interior.

Mi trabajo alrededor de su polla paro por un instante y me dedique a intentar coger aire tras, inesperadamente, uno de los mayores orgasmos de mi vida.

- ¿Te encuentra bien, Marta?

- ¿Bien? – dije todavia suspirante - !estoy mejor que nunca, hermanito!

Me abalance hasta su cuello y comence a devorar sus labios con pasion. Ahora si, no habia vuelta atras. Acababa de desatarme.

- Tumbate. Voy a devolverte el favor.

- ¿A que… te refieres? – dijo mi hermano sumamente nervioso.

- Haz lo que te digo. Tumbate y ponte comodo. Voy a hacer algo que va a gustarte muchisimo.

- Esta bien…

Mi hermano se tumbo. De la comisura de sus labios colgaba un rastro de mi propia saliva, debido a la propia voracidad con la que le habia besado anteriormente. Pero, sin duda, lo que mas me fascinaba es como su enorme polla todavia se mostraba dura y poderosa apuntado hacia arriba.

- ¿Has sentido que fueras a correrte antes? – le pregunte.

- La verdad es que no… estaba centrado en hacerlo bien contigo.

- Oh… que mono. Como te adoro, hermanito. Algun dia vas a hacer muy feliz a una chica.

- Yo…

- ¿Que?

- Nada. ¿Que querias hacer?

- ¿Has visto alguna vez en los videos cuando la chica se lleva a la boca el miembro del chico?

- No me digas que…

- Tu hermana va a hacerte una mamada, hermanito. Ahora, relajate y dejame disfrutar de esta maravilla a mi tambien.

Aun un poco confuso, mi hermano decidio no decir ni una sola palabra mas. Se acomodo en su propia cama y se dejo hacer.

Yo, decidida a disfrutar de aquel momento como si no hubiese un manana, agarre su polla desde la base y, sin miramiento alguno, me introduje su glande en lo mas profundo de mi boca del tiron, lo cual, todo sea dicho, me costo lo suyo, pues era tal el grosor de aquel miembro, que casi senti que me descoyuntaba la mandibula

- !Joder…! – dijo mi hermano impresionado.

No pude evitar tener una pequena sonrisa en mi cara al escucharle, mientras comenzaba mi delicado, pero decidido trabajo oral alrededor de aquel maravilloso pollon. Poco a poco, mi cabeza comenzo a moverse adelante y atras, intentando en cada avance llevar la mayor cantidad de su polla a mi garganta. Pero, por mucho que me esforzaba, apenas podia alcanzar la mitad de la misma.

Me saque su miembro de la boca y comence a lamerlo por fuera y a centrarme en sus testiculos tambien, no dejando de masturbarlo en ningun momento.

- ¿Te gusta como lo hago?

- Es lo mejor que me ha pasado en la vida, hermana.

- Jajajaja, me encanta que todo te impresione tanto.

- Eres increible, Marta. Eres la mejor.

- Deja de decir esas cosas o voy a terminar de enamorarme de ti, hermanito.

Continue lamiendo todo el largo de aquella verga y, de vez en cuando, alcanzaba con mi boca a meterme una a una sus enormes bolas, las cuales tambien eran sumamente grandes, hasta el punto de que, tan solo chupar una, me costaba horrores.

- Si sigues asi, creo que no voy a durar mucho, Marta.

- Eso es lo que quiero. Que me des todo tu semen.

- ¿No te da asco?

- ¿Asco? Estoy deseando que me lo des ya. Dale la leche a tu hermana. Desahogate conmigo, hermanito.

- Joder…

Segui chupando y chupando aquella hermosa polla. Si os soy sincera, nunca me ha agradado mucho chupar ninguna polla. No me gusta el sabor, por lo general, pero la de mi hermano era distinto. No por el sabor, sino por la propia excitacion que sentia yo misma al sentir aquel mastil en mi interior y, sobre todo, al mirar arriba y ver las constantes caras de placer de mi inocente hermanito.

Para mi sorpresa, su aguante era enorme. No exagero si digo que podiamos llevar ya como cerca de 10-15 minutos con una mamada a buen ritmo y el tio aguantaba.

- ¿Todavia no?

- Joder, estoy muy cerca, pero todavia no sale, hermana.

- Esta bien, tu lo has querido…

No podia aguantar mas. Los besos, las caricias, los magreos, el que me masturbarse y me comiese las tetas, el sentir su enorme polla en mi boca… aquello ya habia sido demasiado para mi. Ademas… ya habiamos rebasado toda linea, ¿no? Lo queria. !Que cono! !Lo deseaba! !LO NECESITABA!

Iba a follarme a mi hermano. Necesitaba su enorme polla dentro. Y si no estaba dispuesto a correrse de una jodida vez, pues habria que tomar medidas drasticas.

Me puse de pie encima de la cama, me agache poco a poco, agarre su enorme polla palpitante y la apunte hasta la entrada de mi cono.

- !Marta! ¿Que haces? – dijo el asustado.

- ¿No esta claro, hermanito? Vas a dejar de ser virgen hoy mismo.

- Pero…

- ¿No lo quieres? – le dije sonriendole perversamente.

- Si, pero…

- Lo vamos a disfrutar. Juntos, hermanito. Y ahora dejame concentrarme, porque no todos los dias se mete una un rabo como el tuyo.

Empece, muy lentamente, a introducirme aquel monstruo en mi interior y, os juro por lo mas sagrado, que jamas senti una sensacion de mayor plenitud que cuando comence a sentir dentro de mi aquella enorme bestia.

Cada centimetro que entraba en mi, centimetro que hacia que mi cara se desencajase mas y mas. Obviamente, de primeras, no pude meterme semejante nardo en mi interior, por lo que, cuando note que llegaba a mi supuesto limite, empece a subir y bajar lentamente, intentando, primero de todo, acostumbrarme a semejante tamano.

- Joder, Alex, es increible.

- Tu cara es un poema, hermana.

- Jajajajajaja, eres idiota. Suele pasar cuando te clavan semejante polla.

- ¿Te hago dano? – dijo el verdaderamente preocupado.

- Un poco. Pero ese dolor se ira y dara lugar al placer. Y, en ese momento, hermanito, mas te vale darme muy fuerte.

- Pero es que yo nunca lo he hecho antes. Puede que te haga dano.

- No te preocupes, yo te avisare si eso pasa. ¿Te gusta tenerla dentro de mi?

- Mucho… se siente muy… humedo y apretado.

- Jajajaja, para tu fortuna, creo que para ti siempre va a estar apretado. Y ahora, voy a acelerar un poco.

Dicho y hecho, mis vaivenes alrededor del falo de mi hermano comenzaron a acelerarse cada vez mas. Subia y bajaba, clavandome ya casi por completo aquella enorme herramienta. No tuve que esperar mucho para tener mi primer orgasmo follando con mi hermanito.

- Estoy a punto, Alex, intenta mover tus caderas. Acompana mi movimiento.

- ¿Asi?

En ese momento, mi hermano comenzo, quizas con mas fuerza de lo recomendable, a follarme desde abajo, acompanando sus movimientos con los mios. Cada vez me clavaba su polla mas y mas profundo, cada vez mas y mas fuerte. Y cada vez mas y mejor, todo sea dicho. Empece a pensar que, quizas, mi hermano era un prodigio natural. O, quizas, era simplemente que yo, para ese momento, estaba cachonda como una perra con semejante polla en mi interior y estaba a punto de venirme otra vez.

- !Asi, hermanito! !Sigue! !SIGUE! Me encanta tu polla.

- Joder, hermana, eres…

- ¿Que? !DILO!

- !Eres una puta!

- !Eso es! !Sigue dandole rabo a esta puta! !SIGUE!

- !Toma polla, hermanita! – dijo acelerando todavia mas sus movimientos.

- !JODEEEEEEEEEEEER! !SIIIIIIIIII! !ME CORROOOOOOOOOOOO!

En ese momento, empece a convulsionar como una autentica loca. Mi hermano, sin duda alguna, me acababa de dar, pese a ser su primera vez, el mejor orgasmo que habia tenido en mi vida. Cai en su pecho. Derrotada y exhausta.

Lo mire a los ojos y lo bese. El, por su parte, tenia una sonrisa triunfante y conciliadora, casi dulce. Hasta hacia diez segundos me estaba llamando puta y ahora me miraba como un perrillo pequeno.

Pero, sin duda, lo que a esas alturas mas desconcertada me tenia, era su aguante.

- ¿Todavia no te has corrido? ¿En serio? – le dije verdaderamente sorprendida.

- Estaba a punto, pero tu has terminado antes.

- La madre que te trajo, jajajajaja. Esta bien. Ponte tu arriba ahora, no puedo sostenerme ni en mis piernas ahora mismo. Eres un prodigio, hermanito.

- ¿Te esta gustando? – me dijo sonriendo de oreja a oreja.

- No sabes cuanto. Eres el mejor, hermanito.

- Entonces…

- ¿Que?

- Yo… ¿puedo seguir?

- Mas te vale. Necesito ver si es verdad eso de que te corres tanto. Eso si, ni se te ocurra correrte dentro. ¿Esta claro?

- Claro, Marta. Hasta ahi llego.

- Muy bien, pues ponte encima de mi y meteme ese monstruo tuyo una vez mas.

- !Voy! – dijo como un nino pequeno ilusionado.

Se incorporo al instante, abrio mis piernas delicadamente y apunto su enorme miembro, de nuevo, a mi conito chorreante y exhausto. De hecho, comenzaba a sentirme un poco sensible, pues fue sentir de nuevo el glande de mi hermano y senti un escalofrio por todo el cuerpo.

Sin embargo, y pese al placer que mi hermano habia provocado en mi, cuando intento volver a penetrarme, volvio a hacerse patente su nula experiencia. Apuntando con su polla, empujaba y empujaba y no conseguia meterla, lo cual me mato de ternura y me hizo mucha gracia.

- Deja que te ayude – le dije cogiendole de su miembro – y ve con cuidado. Todavia estoy sensible de antes.

- Vale. Ire poco a poco.

- Pero solo al principio, hasta que me acostumbre. Despues, leon, deberas follarme duro como antes.

- Eso esta hecho.

Cuando le introduje su polla de nuevo en mi, el comenzo a mover su pelvis, introduciendola poco a poco. Pese al posible calenton que llevaba ya, despues de tanto tiempo de excitacion sin poder correrse, esperaba que me desobedeciese y comenzara a follarme como un loco en cuanto la metiese, teniendo en cuenta que era el quien dominaba la situacion, pero… no.

Fue obediente. La introdujo poco a poco y, cuando sintio que llegaba a un limite, empezo a retroceder, volviendo a meterla poco despues. Sus movimientos eran lentos, pero terriblemente placenteros. Yo lo veia desde abajo, con esa cara de nino pequeno, pero con ese cuerpo y esa polla de absoluto macho. No se que acababa de despertar aquella tarde mi hermano en mi, pero… ya no lo podia mirar como antes.

Casi como si supiese como debia actuar, los movimientos de mi hermano comenzaron a ser mas rapidos a poco que vio que su pollon se adaptaba a mi interior. Y aquello, de nuevo, comenzaba a matarme de placer.

- !Vamos, hermanito! !Mas duro! !Dale duro a tu hermana!

Obediente, y con una sonrisa, por primera vez en toda la tarde, de absoluto depredador, comenzo a hundir su pelvis en mi. Sentia su polla llegar a sitios nunca antes explorados en mi interior. Su grosor rozaba por todas las paredes de mi cono. Y la sensacion era de absoluta plenitud. Me sentia llena, !absolutamente llena!

Nunca, con ninguna de mis parejas sexuales, estuve ni cerca de alcanzar esa plenitud. Y mi hermanito, virgen, estaba consiguiendolo.

- !Te amo, hermanito!

- !Y yo a ti, Marta!

- !Follame! !Voy a correrme otra vez, joder!

- Yo siento que me viene tambien, hermana.

- Aguanta un poco.

- Pero…

- !No pares! !Aguanta! !Quiero correrme con tu polla otra vez!

- Joder…

Mi hermano, mordiendose el labio, siguio follandome y, el pobre, no tuvo que esperar mucho para que mi cuerpo volviese a contraerse, en una clara senal de que acababa de tener, otra vez, un enorme orgasmo.

- !JODEEEEEEEEEEER! !ME COORROOO OTRA VEZ!

- !Por fin! !Yo tambien! !Aqui viene!

En ese momento, rapido y veloz, mi hermano saco su polla de mi interior y apunto hacia mi vientre. No tuve que esperar ni dos segundos para ver que mi hermano, en ningun momento, mintio…

Su leche comenzo a salir disparada con una fuerza que yo nunca habia visto. Chorros y chorros de semen que fueron a embadurnarme por todas partes. Mi cara, mi cuello, mis pechos, mi vientre… si hubiesemos seguido dos segundos mas, y se hubiese corrido dentro de mi, me hubiese quedado embarazada seguro. Era imposible que con semejante cantidad de esperma no me quedase.

- !Joder, Alex! ¿Pero que es esto? Jajajajajaja

- Te avise. Te dije que me sale mucho.

- ¿Mucho? Pero si eres una puta fuente, jajajajaja

- Jajajaja, que exagerada.

- ¿Exagerada? ¿Me estas viendo? Me has llenado por completo.

- Lo siento, ¿quieres una toalla?

- Seria un detalle – dije riendome.

Fue a por la toalla, me limpie todo aquel estropicio (no sin antes probar el sabor de aquel delicioso manjar, todo sea dicho) y nos tumbamos en la cama, los dos aun desnudos, para recuperar un poco el aliento.

- ¿Te ha gustado? – le pregunte a el.

- Me ha encantado, hermana. Eres la mejor.

- ¿Crees que asi dejaras de empalmarte en clase? Jajajaja

- Pues no lo se, pero satisfecho he quedado. Eso seguro.

- Yo tambien lo he pasado bien – por no decirle que habia sido el mejor polvo de mi vida.

- Marta, ¿crees que…?

- Venga, bobo, preguntamelo.

- ¿Podemos repetir?

- Y tanto que si.

- ¿De verdad?

- Claro que si, hermanito. Podras follarme todo lo que quieras.

- Nunca pense que fueses asi…

- ¿Como?

- Tan…

- ¿Puta?

- Bueno, si.

- Jajajajaja, puede ser. Pero solo lo soy con quien quiero. Y a ti te amo, hermanito. Y a tu polla enorme tambien.

- Jajajajaja, yo tambien te quiero, hermana.

Tras aquella tarde, Alex y yo hemos seguido teniendo relaciones seguidas. Al principio, lo seguimos haciendo con la escusa de “arreglar su problema”, pero con el tiempo lo haciamos por puro placer.

Nuestra relacion cambio por completo. Dejamos de ser solo hermanos, para convertirnos en amantes permanentemente. Hasta un punto que, dependiendo de quien lo vea, puede llegar a ser extremo.

Basicamente porque… Alex es el padre de mi primer hijo. Porque si, paso el tiempo, consegui un nuevo novio, pero no deje de follar con mi hermano. Y es lo tipico que, bueno, a veces… el placer es tanto que es incontrolable, y me dejo embarazada.

Pero, ¿sabeis que? Que me alegro. Pasaran los anos. Me casare. El se casara. Y formaremos una familia. Pero nunca dejaremos de ser amantes. Nunca dejaremos de follar. Y tengo muy claro que, el dia de manana, cuando quiera tener otro hijo, a quien elegire como padre… es a aquel hombre que me enamoro aquella tarde inesperada. A mi amante. A mi querido hermanito pequeno.

FIN.
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