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21 Feb 2025 Views 457 Mi hija
Mi hija es de piel blanca como la leche, pelirroja (aunque en ocasiones se tine el cabello). Fisicamente es muy caderona incluso mas que yo, sus mejores atributos sin dudarlo es su cola la tiene demasiado grande aunque sus senos no se quedan atras. No es muy alta mas bien bajita no llega ni al 1:60mts; actualmente tiene 19 anos. Mi hija es producto de mi segundo matrimonio. Siempre fue una nina demasiado consentida, le comprabamos lo que nos pidiera, jamas le negabamos nada. Como me divorcie de mi segundo esposo, solo veia a mi hija en ocasiones especiales: (cumpleanos, vacaciones, algunos fines de semana o en ocasiones especiales). A pesar de que no vivia conmigo, siempre fue una nina demasiado consentida, siempre le comprabamos todo lo que nos pedia, jamas le negabamos absolutamente nada; por lo tanto crecio como una nina sumamente mimada. Al igual que yo tambien mi hija se desarrollo a temprana edad cuando tenia la edad de 18 su cuerpo empezo a cambiar muy rapido. Tambien me di cuenta que fue una nina muy precoz. Como les comente anteriormente mi hija se desarrollo muy rapido y a pesar de que no convivia con ella cada vez que la veia le notaba un cambio diferente. Les contare de una ocasion para que mas o menos se den una idea. Siempre he tenido la idea de que cuando salgamos mi hija debe de darse a respetar y eso tambien incluye su manera de vestir. Quiza una blusa o un sueter pero eso si con un abrigo o sueter largo que le llegara por debajo de la rodilla. Siempre que salia con ella la consentia demasiado. Ibamos a donde queria, le compraba lo que me pedia; por lo general ibamos a centros comerciales a comprarnos ropa, perfumes o lo que me pidiera. Como estabamos casi todo el dia afuera, por lo general comiamos en algun restaurante o buffet. Comiamos por lo general en un buffet, (hasta la fecha lo sigo frecuentado cuando puedo). Siempre comiamos cuando terminabamos de hacer nuestras compras o cuando casi estuvieramos apunto de irnos, que ya era algo tarde como 6 o 7 de la tarde. El lugar no estaba tan vacio pero tampoco demasiado lleno como por las tardes, aun asi despues de un rato si se podia sentir el calor ya sea por las lamparas, la calefaccion e incluso por las personas. Pasaban los minutos yo era la que me levantaba para que mi hija no tuviera la necesidad de traer su comida. Esto que les estoy contando fue cuando iba en la universidad, mi hija tenia 18; no se me va a olvidar ese dia; recuerdo que llevaba una falda larga color negra muy larga que le llegaba a la cintura, una blusa de manga larga tipo licra igual negra, un sueter largo y una sueter igualmente largo de cierre junto con su velo para el cabello. Me dijo que tenia mucho calor que si se podia quitar ambos sueteres. Me detuve a pensarlo, no habia tantas personas, estabamos sentadas en un gabinete, yo era la que se paraba a servirle la comida…termine aceptando con la condicion de que mantuviera su velo puesto. En lo que se estaba quitando todo yo seguia comiendo y llamando por telefono; cuando levante la mirada vi que mi hija ya no era mas una nina, tenia un cuerpo muy sensual, la playera de manga larga le adjuntaba perfecto a su cuerpo, una cinturita muy pequena pero lo que le resaltaba eran sus pechos, los tenis muy firmes y levantados, parecia que iban a estallar y reventar en cualquier momento su blusa. Espero les guste
12 Jan 2024 Views 708 El polvo con mi hermana que cambio mi vida
Al final me deje llevar por la pasion y el morbo Hola a todos. Os cuento lo que sucedio despues del baile sensual de mi hermana y su novio conmigo y nuestro viaje a la playa en furgoneta. Si quereis leer la primera parte la teneis en mi perfil. Despues de que Juan y mi hermana me hubieran comido la polla se fueron hasta la parte de atras de la furgoneta donde en teoria ibamos a dormir los tres esa noche. Mi hermana se tumbo y Juan comenzo a comerle el cono como un loco, estaba de rodillas mientras Cris se retorcia de placer apretandose los pezones y gimiendo. Veia todo a una distancia de dos metros sin saber que hacer. Por una parte tenia la polla a reventar, todo aquello era como una fantasia para mi (os recuerdo que siempre he tenido novias pero que tambien ha habido algun rollo puramente sexual con varios tios). Mi hermana estaba buenisima, en mi vida habia estado con una tia asi y su novio tambien me ponia cachondo. Su forma de tratarme y el morbo con el que miraba me volvia loco, pero claro es que Cris era mi hermana y temia que si daba el paso nuestra relacion se fuera a la mierda con lo bien que nos habiamos llevado siempre, creo que era mi mejor amiga. Todo esto combinado claro con que nos habiamos fumado varios porros y llevabamos una borrachera importante: -Te vas a pasar mucho tiempo mirando, me dijo grito Cris desde la furgo. No ves como me tienes... -Anda vente y deja de pensar, continuo mi cunado estirando la mano y invitandome al festin que se estaba dando con el cono de mi hermana Al final me rendi, agarre la mano de Juan y me arrodille junto a el y ambos empezamos a comerle el cono a mi hermana mientras ella jadeaba de una manera brutal. Aquello se convirtio en una competicion entre nosotros, nuestras lenguas se juntaban, aprovechamos para comernos la boca y con el brazo le sobaba las tetas a Cris. Mi cunado tambien aprovecho para sobarme a mi, me tocaba el culo, la espalda... Cris me cogio la mano y comenzo a chuparme los dedos de una manera muy sensual.Es que era una bomba sexual la tia. Os podeis imaginar como tenia la polla en esos momentos. Juan tampoco se cortaba y me pajeaba. Tras un rato asi, nos pusimos de pie y nos morreamos un rato mientras Cris jugaba con sus pies y nuestras pollas. Creo que a ella tambien le excitaba ver como nos enrollamos. Juan me abrazo y agarrandome el culo me pregunto al oido que si nos la follabamos. Lo mire con un poco de dudas pero con una nueva comida de boca me las quito. Nos tiramos sobre ella y comenzamos a besarla y a comernosla. Juan fue el primero que la penetro, yo estaba a su lado besandola mientras escuchaba como se la follaba. Os confieso que a pesar de haber follado mucho y tenido muchas experiencias en mi vida, jamas habia estado en una situacion tan morbosa. Es que creo que nunca habia escuchado a ninguna tia gozar de esa manera y verle a el encima de Cris sudado y gozando... Juan la estaba destrozando a base de caderazos mientras yo pasaba la mano por la espalda de mi cunado y bajaba hasta su culo para darle cachetazos. El tio mientras se la follaba buscaba mi boca todo el rato para que no me sintiera apartado. Como besaba el cabron. Al poco rato, levanto a mi hermana para poder follarsela de pie y me dijo que me pusiera detras para intentar una doble penetracion. Estaba muy nervioso porque me moria de ganas, pero por otro lado me iba a follar a mi hermana. Me coloque detras de ella y comence a metersela. Era una sensacion muy rara porque tenia la polla de Juan dentro y senti a la vez el cono de mi hermana y el rabo de mi cunado. Todo estaba muy ajustadito, pero el placer era enorme. Cris estaba gozando y nos lo hacia saber todo el rato con gritos y gemidos y por su puesto con un cono cada vez mas mojadito. Menudo placer. Empezamos a bombear nuestras pollas mientras nos besabamos. Por mi parte no le soltaba sus tetas, eran perfectas y me encantaba agarrarlas, sobarlas, sentir que eran mias. Siempre me habia fijado en las tetas de mi hermana pero ahora las estaba disfrutando y me volvia loco. Despues de estar un rato los tres de pie empalando a mi hermana y sintiendo la polla de Juan junto a la mia, nos tumbamos otra vez en la furgo. Cris se puso a cuatro patas y empezo a comerle la polla a Juan mientras yo aproveche para metersela desde atras. Ahora todo su culo era mio y le agarre las caderas y empece un bombeo fuerte y super rico. Ella le estaba haciendo una mamada a su novio, que por la cara de Juan debia estar disfrutando. El y yo nos dimos las manos y fuimos llevando el ritmo asi un buen rato. No pude resistirme y mientras me follaba el culo de hermana, le pegue varias cachetadas. Tenia un culo increible, pequenito de esos que me volvia loco y no pude resistirme. Despues de un rato asi, note que me quedaba poco para correr, pero no queria ser el primero en irme e hice el esfuerzo por aguantar. La que no pudo mucho mas fue Cris, tantan embestidas con mi rabio la llevaron a un orgasmo brutal, Juan se dio cuenta y se apresuro a ponerse debajo y comerle todo el cono mojadito que le habia producido el polvo. El olor a polvo y a placer impregnaba toda la furgoneta. Yo seguia embistiendola por detras. No podia para del gusto que me estaba dando, Cris tenia el culo super apretadito y mi rabo entraba y salia dandome mucho placer. -Bufff tios que polvazo, hacia tiempo que no estaba tan mojadita, dijo mi hermana mientras Juan la besaba - Dios que placer nina, le dijo su novio - Brother como vas, me dijo -Me quedaria aqui toda la vida, pero estoy a punto - Yo tambien, dijo Juan - Pues preparaos porque quiero ordenaos a los dos Juan y yo nos sentamos apoyados en la pared de la furgo y Cris vino gateando hacia nosotros, nos agarro los rabos y empezo a pajearnos mientras el y yo nos comiammos la boca. Empezo primero comiendome la polla a mi y pajeando a Juan y asi fue alternando hasta que no agunte mas y explote. Eche como cinco o seis latigazos de lefa y embadurne a mi hermana. Al poco rato se corrio tambien mi cunado. El cabron nos lefo a los dos porque se puso de pie y se masturbo para ambos y se corrio encima nuestra. Luego se agacho y nos besamos los tres. Acabamos los tres sudados y abrazados en la furgoneta. Al poco rato Juan me hizo una senal de que mi hermana se habia quedado dormida y que si nos ibamos a la playa a darnos un bano. Le dije que si, arropamos con una manta a Cris y nos fuimos hacia el agua. La pobre es que estaba agotada. Tuvo un gesto muy chulo que fue cogerme de la mano porque sospechaba que estaba un poco rayado despues de lo que habia pasado. Cuando llegamos a la orilla me abrazo: - Tio Alex no pasa nada, tienes que estar tranquilo. Somo tres colegas que se lo han pasado muy bien (se acerco y me comio la boca) -Ya tio pero he follado a mi hermana jajaja, entenderas que es raro de cojones -Bueno tio pero nos lo hemos pasado bien y por lo que veo aun te queda carga para mas (empece a empalmarme de nuevo) -Si jajaja es que me poneis muy cachondo y la situacion no ha podido ser mas morbosa y como me sigas tocando... - Que tal si nos damos un bano y nos vamos con tu hermana y el lunes ya en Alicante pensamos Y eso hicimos, Juan y yo estuvimos un buen rato en el agua. Nos besamos, nos magreamos un rato. El tio era un animal del sexo y no se cansaba, en ese sentido era igual que yo. Al poco rato ibamos los dos otra vez empalmadisimos y le propuse volver a la furgo para ver si mi hermana se habia despertado y queria un segundo asalto. -Y si la pobre esta cansada tambien me tienes a mi para desahogarte, me dijo Juan con una cara de vicio increible Hasta aqui la segunda parte de esta historia que continua hoy en dia. Tanto si os ha gustado como si me quereis contar vuestras experiencias aqui me teneis en mi correo para hablar y echar el rato. Un abrazo a todos y gracias por vuetros correos!
22 Oct 2024 Views 1029 Una Huesped Inesperada: Pilar
Leopoldo tiene su vida perfectamente organizada hasta que acoge a su prima Susana. Este relato NO CONTIENE FILIAL, lo pongo aqui para mantener la continuidad de la serie Leopoldo llego al trabajo esa manana con la mente todavia revuelta por los ultimos acontecimientos en casa. Su prima Susana habia transformado su vida en un torbellino de emociones, y aunque a veces sentia que perdia el control, habia algo embriagador en la intensidad de todo. Pero ese dia, al menos durante unas horas, queria poner su mente en blanco y concentrarse en su trabajo. Su oficina estaba ubicada en un edificio antiguo del centro, con techos altos y grandes ventanales por donde entraba la luz matutina. Se dirigio a su escritorio, saludando con un gesto a sus companeras de trabajo. Begona le lanzo una sonrisa que el apenas percibio; su mente estaba todavia perdida entre las imagenes de Susana de la noche anterior. La manana trascurria con normalidad absoluta, sentado en su mesa Leopoldo seguia dedicandose a su pasatiempo favorito, estudiar a sus companeras de oficina. Fantaseaba con Begona con un conjunto de ropa interior de fantasia. El color tenia que ser oscuro porque la chica tenia la piel muy blanca. Se decidio por una braguita tipo culotte sobre un tanga brasileno. Ahora la gran duda, que sujetador ponerle, sin dudas las tetas eran el mejor atributo del cuerpo de la chica. Tenian tamano mas que de sobra, lo cual descartaba un wonderbra o similar, un sujetador normal, pero con unas transparencias que dejaran sus pezones visibles. Ya la fantasia de Leo habia completado la indumentaria de su companera, anadiendo unos zapatos negros de altisimo tacon. Descarto ponerle medias. Joder que malo era el aburrimiento. Afortunadamente ya quedaba poco para la hora de salir, la mayoria de sus companeros ya estaban saliendo y a el le quedaban pocos minutos Antes de poder terminar de recoger los papeles sobre su mesa, escucho el inconfundible sonido de los tacones de Pilar, su jefa, acercandose. Pilar era una mujer energica y con un aire de autoridad que hacia que todos en la oficina se enderezaran un poco mas en sus asientos cuando pasaba. Hoy llevaba un traje chaqueta con una blusa de seda color marfil que realzaba su figura y una falda negra que abrazaba sus caderas con elegancia. — Leopoldo, ¿puedes venir un momento a mi despacho? —dijo con una voz suave, pero que no dejaba lugar a discusion. El se levanto de inmediato y la siguio. Pilar tenia la costumbre de caminar rapido, y el tuvo que apurar el paso para mantenerse a su lado. — Necesito que te quedes a trabajar esta tarde —dijo, mientras caminaban por el pasillo hacia el despacho de ella—. Tenemos que organizar unos expedientes que llegaron tarde y necesito que alguien de confianza se encargue. Leopoldo asintio. No es que tuviera muchos planes para la tarde, pero le sorprendio que fuera el quien tenia que quedarse. — Claro, Pilar. No hay problema —respondio, manteniendo su tono neutral. Cuando llegaron al despacho, Pilar cerro la puerta detras de el. Leopoldo no podia evitar notar el leve aroma de su perfume, un toque de jazmin que inundaba el pequeno espacio. — Vamos a empezar con esos expedientes ahora —dijo ella, mientras lo guiaba hacia un cuarto pequeno al fondo del despacho, un archivo lleno de estanterias apiladas hasta el techo con carpetas y cajas de documentos. Pilar se detuvo en la puerta y miro hacia las estanterias. — Creo que estan en la parte de arriba... Tendre que subir a la escalera para alcanzarlos. Leopoldo se quedo parado un momento mientras Pilar buscaba la escalera plegable que se guardaba en un rincon. Cuando la encontro, la desplego con facilidad y se subio con la agilidad de alguien que estaba acostumbrada a hacerlo. El no pudo evitar fijarse en la forma en que sus piernas largas y bien torneadas se movian al subir peldano a peldano. La falda de Pilar, que ya era ajustada, se tenso aun mas sobre sus muslos a medida que ascendia, y Leopoldo sintio que el calor le subia por el cuello. Trato de apartar la mirada, centrarse en cualquier otra cosa, pero sus ojos parecian tener vida propia, siguiendo el contorno de sus piernas hasta la curva de sus caderas. Pilar tenia esa presencia magnetica que siempre habia notado, pero nunca se habia permitido considerar demasiado de cerca. Ahora, en el silencio cerrado del archivo, esa presencia se hacia mucho mas real. — ¿Puedes sostenerme la escalera un momento? —pidio ella, girando su cabeza para mirarlo desde lo alto de los peldanos. Leopoldo se acerco, tratando de mantener la compostura. Sujeto la escalera con ambas manos, sintiendo la vibracion sutil del movimiento de Pilar mientras estiraba el brazo hacia los estantes superiores. En ese momento, un pie de Pilar se deslizo ligeramente, y ella solto una pequena exclamacion. Sin pensarlo, Leopoldo levanto la vista y estiro los brazos para sostenerla por la cintura, ayudandola a mantener el equilibrio. Su tacto fue firme pero suave, y durante un segundo, ambos quedaron inmoviles, apenas respirando. — Gracias —dijo Pilar, con una voz mas baja de lo normal. Leopoldo asintio, sintiendo el calor de su piel a traves de la delgada tela de la blusa. Podia ver el brillo de los mechones de su cabello cayendo sobre su hombro y como su respiracion parecia haberse vuelto un poco mas lenta. Cuando ella se estabilizo y comenzo a buscar de nuevo entre los expedientes, el no aparto las manos de su cintura de inmediato. Habia algo en el aire, un susurro de tension que ambos percibian. Pilar bajo un peldano. Sus ojos se encontraron por un instante, y el sintio un golpe en el pecho. La oficina parecia un mundo aparte en ese momento; el resto del edificio estaba silencioso y, detras de la puerta cerrada, nadie podia verlos. Pilar inclino ligeramente la cabeza, como evaluando la situacion, sus labios pintados de rojo formaron una pequena sonrisa. — Creo que tu tambien podrias ayudarme a revisar estos archivos, Leopoldo —dijo con un tono que parecia de desafio. El trago saliva, sintiendo como el ambiente se espesaba a su alrededor. Asintio, y Pilar bajo de la escalera, rozando su cuerpo con el de el en el proceso, de una manera que parecia deliberada. La tarde se extendia ante ellos, cargada de posibilidades. Cuando Pilar bajo de la escalera, se quedo unos segundos demasiado cerca de Leopoldo, lo suficiente como para que el pudiera sentir su respiracion y percibir el suave aroma de su perfume. Despues, sin decir nada mas, se giro y camino de vuelta hacia su despacho. Sus tacones resonaban sobre el suelo de madera, cada paso marcaba un ritmo lento y deliberado. Leopoldo la siguio, aun sintiendo la calidez en las palmas de sus manos por el breve contacto con su cintura. Al llegar al despacho, Pilar cerro la puerta tras el, creando un ambiente intimo y sellado del resto de la oficina. La luz de la tarde entraba suavemente por las persianas, proyectando lineas en el suelo y las paredes, un juego de sombras y luces que parecia intensificar el aire ya cargado de tension. Pilar se detuvo un momento, como si reflexionara, luego se quito la chaqueta de su traje, revelando por completo la blusa de seda que se cenia a su figura. — Hace calor aqui, ¿no crees? —comento con un leve suspiro. Leopoldo asintio, aunque no estaba seguro si lo habia hecho consciente. Sus ojos seguian cada uno de sus movimientos. Pilar se desabrocho los dos primeros botones de la blusa con calma, sin dejar de mirarlo. La abertura dejaba entrever el principio de su escote, la piel suave que se insinuaba en cada respiracion lenta y controlada. Luego, se inclino ligeramente para quitarse los zapatos, dejando caer uno tras otro con un sonido sordo sobre la alfombra. Leopoldo no pudo evitarlo; su mirada recorrio cada centimetro expuesto, desde el borde de su blusa hasta la curvatura de sus pantorrillas desnudas. Era consciente de que el ambiente habia cambiado por completo, que el juego sutil de poder entre ellos se habia transformado en algo mas cargado, mas intimo. — Vaya, Pilar, deberias quitarte la chaqueta mas seguido —dijo, dejandose llevar por el impulso del momento. Por un segundo, penso que quizas habia cruzado un limite, pero Pilar se quedo inmovil y luego se giro lentamente para enfrentarlo. Habia un destello de algo en sus ojos, una chispa que iba mas alla de la sorpresa. La sonrisa que se formo en sus labios no era la tipica sonrisa profesional que mostraba en la oficina; era algo mas calido, mas genuino. — ¿Si? —respondio ella, con una inflexion que podia ser tanto de desafio como de diversion. Dio un paso hacia el, descalza, y con una soltura en su andar que solo intensificaba la sensacion de cercania—. ¿Eso piensas? Leopoldo sintio como sus propias palabras colgaban en el aire, resonando entre ellos. Ella se habia detenido a solo un par de pasos de distancia, sus ojos clavados en los de el, esperando. Habia un coqueteo en su tono, pero tambien una invitacion implicita, como si ella estuviera evaluando hasta donde el se atreveria a llegar. — Bueno... —Leopoldo hizo una pausa, decidiendo seguir el juego—. No es que sea el unico que lo piensa. Seguro que mas de uno te ha imaginado asi. La sonrisa de Pilar se amplio un poco mas, sus ojos se entornaron, y por un momento el penso que habia visto un destello de aprobacion. Habia un extrano balance entre ellos ahora, una especie de tira y afloja que lo mantenia a la expectativa. Pilar, por su parte, parecia disfrutar de su reaccion, de la forma en que su presencia estaba afectandolo. — Eres mas atrevido de lo que pense, Leopoldo —dijo finalmente, su voz mas baja, casi un susurro. Dio un paso mas, y ahora estaba tan cerca que podia sentir el calor de su cuerpo, la suavidad de su respiracion. Leopoldo trago saliva, sintiendo el latido acelerado de su corazon. El aroma de Pilar era envolvente, la cercania de su cuerpo casi magnetica. Se pregunto si estaba leyendo demasiado en la situacion, pero el brillo en sus ojos y la inclinacion ligera de su cuerpo hacia el le decian que no. Pilar disfrutaba del juego tanto como el, y quizas, solo quizas, estaba esperando que el diera el siguiente paso. — A veces hay que arriesgarse —respondio el, con una voz firme, aunque sentia un nerviosismo que le recorria la espina dorsal. Ella inclino la cabeza ligeramente, y sus ojos lo estudiaron con un interes renovado. Habia una electricidad en el aire que ambos podian sentir. Y en ese momento, Leopoldo supo que el juego de poder habia cambiado de manos; Pilar habia bajado sus defensas y el habia aprovechado el momento para acercarse un poco mas a esa chispa que se habia encendido entre ellos. Pilar camino con la misma elegancia relajada hacia su escritorio, donde se sento en su silla de cuero, sin dejar de mirarlo. Se cruzo de piernas, y el movimiento hizo que la tela de su falda se subiera un poco mas, mostrando un poco mas de la piel tersa de sus muslos. Sin decir una palabra, con una expresion de seguridad y diversion, senalo la silla junto a ella. — Sientate, Leopoldo. Tenemos mucho trabajo por hacer. El asintio, tratando de mantener la compostura, y se sento a su lado. La mesa del despacho estaba llena de expedientes y carpetas, documentos que requerian ser revisados y ordenados, pero en ese momento, toda su atencion estaba en otra cosa. Pilar comenzo a hablarle sobre los documentos que necesitaban revisar, pero su voz era apenas un murmullo en su cabeza. Cada movimiento de ella, cada cruce de miradas, cada pequeno gesto parecia cargado de una intencion diferente. Mientras ella hablaba, Leopoldo trato de concentrarse en los papeles frente a el, pero entonces sintio un roce inesperado. Un toque suave y calido recorrio su pantorrilla, y su respiracion se detuvo por un segundo. Bajo la mirada y vio el pie descalzo de Pilar deslizandose lentamente sobre su pierna, acariciando con una calma que parecia casi calculada. Leopoldo sintio un calor repentino que le subia desde el cuello hasta el rostro, y mas abajo, una presion creciente que le dificultaba mantener la compostura. Su cuerpo reacciono de inmediato; el roce del pie de Pilar le provoco un latido urgente que se instalo en su bajo vientre, una ereccion que crecia rapidamente, haciendo que sus pantalones se sintieran demasiado ajustados. Intento tragar saliva, pero su boca estaba seca. — ¿Te pasa algo, Leopoldo? —pregunto Pilar, con una sonrisa ladeada en los labios, su voz tenida de una dulzura traviesa. El levanto la vista y vio como lo miraba, sus ojos brillaban con una mezcla de diversion y deseo. Pilar sabia perfectamente lo que estaba haciendo, como lo estaba afectando. Y, por la forma en que sus labios se curvaron un poco mas, estaba claro que lo estaba disfrutando. Leopoldo sintio como una gota de sudor le resbalaba por la sien, y trato de limpiarla disimuladamente. — Eh... no, nada, estoy bien —respondio el, aunque su voz sonaba un poco forzada. Sus manos se movian torpemente sobre los papeles, pero su mente estaba en cualquier lugar menos en los documentos. Pilar acerco su silla un poco mas, su pierna ahora completamente en contacto con la suya. Su pie continuaba su exploracion lenta y deliberada, deslizandose hacia arriba y abajo de su pantorrilla, haciendo que el calor en su cuerpo se intensificara. El podia sentir cada curva de sus dedos, cada movimiento ligero que parecia enviar pequenas descargas electricas a traves de su piel. — ¿Seguro? —insistio ella, inclinandose un poco mas cerca, de modo que el escote de su blusa quedaba justo a la altura de sus ojos. Los dos botones desabrochados dejaban ver una insinuacion de encaje negro, un detalle que no habia notado antes, y que ahora parecia imposible de ignorar—. Pareces un poco... distraido. Leopoldo trato de enfocarse, de encontrar las palabras adecuadas, pero todo lo que pudo hacer fue asentir torpemente. Pilar sonrio y dejo que su pie subiera un poco mas, acariciando el interior de su pierna con una lentitud que le resultaba casi insoportable. Cada segundo que pasaba sentia como su ereccion se volvia mas evidente, como la tela de sus pantalones se tensaba cada vez mas. — No hay nada de malo en disfrutar del trabajo, ¿sabes? —dijo Pilar suavemente, sus labios a solo unos centimetros de los de el. Sus palabras eran como un susurro intimo, y el podia sentir el calor de su aliento en su piel. Mientras hablaba, su pie jugueton siguio subiendo, acariciando la parte interior de su muslo ahora, acercandose peligrosamente a su entrepierna. Leopoldo no pudo evitarlo; solto un suspiro ahogado y noto como un calor mas intenso lo envolvia, haciendo que gotas de sudor empezaran a formarse en su frente y espalda. Pilar lo miro directamente a los ojos y sonrio, sabiendo perfectamente el efecto que estaba teniendo sobre el. — Me gusta cuando un hombre sabe apreciar lo que tiene delante —murmuro, y su pie se detuvo justo antes de alcanzar su ereccion, rozandolo apenas. Leopoldo trago saliva de nuevo, sintiendo que el aire se volvia mas espeso, mas cargado. Pilar estaba jugando un juego peligroso, y el estaba demasiado atrapado en el momento para querer detenerla. Su cuerpo estaba tenso, cada musculo alerta, y la mente se debatia entre el deseo de ceder al impulso o mantener algo de control. — Creo que... —comenzo a decir, pero su voz temblo, traicionando la tension que lo recorria. Pilar inclino su cabeza hacia el, su sonrisa aun mas amplia. — ¿Si? —respondio, su tono sugerente, expectante. Leopoldo no podia mas que perderse en esos ojos que lo desafiaban, en ese roce que lo invitaba a seguir. Todo en ella le gritaba que cruzara esa linea, que dejara que las cosas siguieran su curso. Y en ese momento, con su pulso acelerado y el aire cargado de posibilidades, empezo a sentirse como si estuviera al borde de una decision que cambiaria todo. Leopoldo sintio como su autocontrol se resquebrajaba bajo el peso del deseo acumulado. El ambiente en el despacho de Pilar habia cambiado por completo; cada palabra, cada mirada, y cada roce deliberado de ella lo empujaban al borde. Su mente apenas lograba mantener un hilo de pensamiento claro mientras su cuerpo se calentaba con cada segundo que pasaba, con cada pequeno gesto provocador de Pilar. Ella sabia lo que estaba haciendo, y lo hacia con maestria. El roce de su pie en su muslo, la cercania de su voz, el aroma embriagador de su perfume y, sobre todo, esa sonrisa astuta y confiada en sus labios entreabiertos... todo en ella parecia ser una invitacion. Pilar sabia como manejar el juego de la seduccion, y en ese momento, Leopoldo decidio que tambien sabia como jugar. Sin pensarlo mas, dejo que su instinto tomara el control. Dejo caer los papeles sobre la mesa, como si no tuvieran ninguna importancia, y se giro hacia ella con determinacion. Con una firmeza que sorprendio incluso a Pilar, llevo una mano a su cintura, sintiendo el calor de su cuerpo a traves de la fina tela de la blusa. La atrajo hacia el con un tiron decidido, haciendo que Pilar soltase un leve jadeo de sorpresa. Pero no se resistio; al contrario, sus ojos se abrieron un poco mas, brillando con esa chispa de deseo que habia estado presente desde el primer roce. Leopoldo sintio el latido rapido de su corazon resonar en su pecho mientras Pilar, con los labios ligeramente separados, lo miraba con una mezcla de desafio y anhelo. Y entonces, sin esperar un segundo mas, se inclino hacia ella y la beso. El beso fue urgente, hambriento, como si ambos hubieran estado conteniendo esa necesidad durante demasiado tiempo. Leopoldo sintio el sabor de los labios de Pilar, suaves y calidos, moviendose con la misma avidez que los suyos. Ella respondio de inmediato, abriendo su boca para recibirlo con un gemido suave, permitiendole que la abrazara mas fuerte contra su cuerpo. Su lengua encontro la de ella en una danza que era todo fuego y deseo, un intercambio que encendio aun mas la tension que habia estado creciendo entre ellos. Las manos de Leopoldo se movieron por su espalda, explorando su contorno, sintiendo cada curva bajo sus dedos. Pilar, por su parte, no se quedo quieta; sus manos se aferraron a los hombros de el, tirando de el hacia abajo, como si quisiera mas, como si necesitara mas. Sus cuerpos estaban tan cerca que podia sentir el latido de su corazon a traves de la tela, la suavidad de su pecho apretandose contra el suyo. El calor era palpable, envolviendolos en una burbuja donde solo existian ellos dos. Leopoldo no podia contener el ardor que lo consumia; profundizo el beso, buscando mas, mientras la abrazaba con fuerza. Pilar dejo escapar un suspiro suave contra su boca, y el sintio como su cuerpo se relajaba contra el suyo, entregandose al momento. Sus labios se movieron con mas intensidad, mordiendo suavemente los de ella, sintiendo el sabor de su piel y el cosquilleo de sus suspiros. El roce de sus lenguas era como un fuego que crecia con cada segundo, encendiendo sus sentidos y borrando cualquier rastro de duda. — Leopoldo... —murmuro Pilar entre besos, su voz quebrada por el deseo. El respondio con un grunido suave, sin dejar de besarla, sin querer soltarla. Pilar deslizo una mano por la nuca de el, enredando sus dedos en su cabello, tirando de el para acercarlo aun mas, como si temiera que el momento se desvaneciera. Cada segundo que pasaba, cada beso que compartian, aumentaba la intensidad entre ellos. Podia sentir como sus cuerpos se movian al unisono, como el calor se extendia por sus venas como un torrente imparable. Sus manos bajaron por su espalda, deteniendose en la curva de sus caderas. La presion de sus dedos se volvio mas firme, mas posesiva, mientras la acercaba mas a el, casi levantandola de la silla. Pilar se dejo llevar, sus piernas ahora alrededor de las de el, su cuerpo completamente fundido contra el de Leopoldo. No habia espacio entre ellos, solo una cercania intensa y apremiante que ambos habian anhelado sin darse cuenta. — No sabes cuanto he esperado esto —murmuro el, casi sin aliento, contra sus labios. Pilar sonrio contra su boca, sus ojos entrecerrados y brillando con deseo. — Entonces, ¿a que esperas? —respondio, su tono desafiando y encendiendo aun mas la chispa en el. Y Leopoldo no espero mas. La beso de nuevo, con una necesidad que parecia insaciable, sus manos recorriendo su cuerpo con una intensidad nueva, explorando cada rincon que sus dedos podian alcanzar. Pilar se dejo llevar por esa corriente, su cuerpo moviendose en sintonia con el de el, entregandose completamente a la pasion del momento. Pilar rompio el beso con un jadeo entrecortado, sus labios aun rojos e hinchados de la intensidad del momento. Sus ojos, ahora mas oscuros, fijos en los de Leopoldo, brillaban con una mezcla de desafio y deseo desbocado. Sin dejar de mirarlo, se giro lentamente hacia la mesa, apoyando ambas manos en el borde. Con un movimiento firme, se tumbo sobre la superficie, desparramando algunos papeles que cayeron al suelo, pero ni ella ni el parecian preocuparse en absoluto por eso. Leopoldo se quedo quieto por un segundo, observando como Pilar se acomodaba sobre la mesa, con su falda subiendo un poco mas por la parte posterior de sus muslos. La camisa se habia ajustado mas a su figura, destacando cada curva mientras sus piernas se estiraban sobre el borde de la mesa. La respiracion de ambos era pesada y rapida, el aire alrededor se habia vuelto denso, cargado de un deseo casi tangible. Pilar lo miraba con los ojos entrecerrados, como invitandolo a continuar, a no detenerse ahora que habian llegado hasta ese punto. Con un movimiento repentino, ella alargo una mano y agarro el pelo de Leopoldo, tirando de el hacia abajo con una mezcla de urgencia y control. El tiron le hizo inclinarse hacia ella, su rostro ahora a pocos centimetros del de Pilar. Ella le sonrio, esa sonrisa de satisfaccion que solo podia tener alguien que sabe que esta en control y disfrutando del poder que tenia sobre el. — Vamos, Leo —susurro ella, sus ojos brillando con desafio—. No te quedes ahi parado. Esas palabras lo sacaron de su trance momentaneo. Sin mas dudas, sus manos se movieron con firmeza, deslizandose por las piernas de Pilar hasta alcanzar el borde de su falda. De un tiron decidido, le subio la falda hasta las caderas, dejando al descubierto sus muslos y el encaje negro de unas bragas que apenas cubrian su intimidad. Leopoldo sintio una ola de deseo arderle por dentro al ver como su cuerpo se arqueaba ligeramente ante el contacto de sus manos. El sonido de su respiracion, de su piel rozando la tela de la falda, llenaba el aire. Pilar lo miraba con expectativa, sus labios entreabiertos en un leve jadeo. El tomo una respiracion profunda y, sin mas preambulos, deslizo sus dedos bajo el elastico de las bragas. El contacto de su piel contra la de ella era calido y suave, enviando un escalofrio por su columna. Pilar se mordio el labio inferior y lo miro con intensidad, su cuerpo se estremecio al sentir sus dedos explorar la parte interna de sus muslos. Leopoldo comenzo a tirar lentamente de las bragas hacia abajo, sintiendo como la tela acariciaba cada centimetro de su piel mientras las bajaba. Pilar, aun sosteniendo su cabello con una mano, arqueo un poco mas la espalda, facilitando el movimiento, su respiracion se volvio mas rapida y entrecortada. Las bragas finalmente quedaron atrapadas alrededor de sus tobillos, y Leopoldo las aparto sin perder de vista el rostro de Pilar, que ahora mostraba una mezcla de anticipacion y deseo. Con sus bragas fuera, Leopoldo sintio como la tension en el ambiente se intensificaba aun mas. Las manos de Pilar se deslizaron por la mesa hasta volver a su pelo, tirando de el hacia abajo con mas fuerza esta vez, obligandolo a inclinarse sobre ella. Ella queria sentirlo mas cerca, queria mas de el, y el estaba mas que dispuesto a darselo. Los ojos de Leopoldo recorrieron su cuerpo, deteniendose en cada curva revelada, en cada centimetro de piel que ahora quedaba expuesto para el. Se inclino hacia adelante, su boca siguiendo el camino de sus manos, besando y mordiendo suavemente el interior de sus muslos mientras le sujetaba la falda para que no se bajase, dejandola completamente expuesta ante el. Pilar solto un gemido bajo y entrecerro los ojos, su pecho subiendo y bajando con cada respiracion acelerada. Sus dedos se enredaron aun mas en el cabello de Leopoldo, guiandolo, marcando el ritmo, empujandolo a seguir. El sintio la urgencia de su agarre y el temblor de su cuerpo bajo sus labios, lo cual solo intensifico su deseo. La situacion se habia vuelto electrica, y el aire estaba cargado de una promesa que ninguno de los dos queria romper. Leopoldo, aun sintiendo la tension en el agarre de Pilar en su cabello, dejo que su boca se acercara lentamente a su cono. El calor que emanaba de ella lo golpeo, y su aroma lo embriago de inmediato, avivando su deseo. El comenzo con un beso suave, apenas un roce de sus labios sobre la piel sensible de su entrepierna, explorando con una delicadeza que contrastaba con la intensidad del momento. Pilar solto un pequeno gemido, un sonido que hizo eco en la pequena oficina, dejando claro que estaba disfrutando cada segundo. A medida que sentia la urgencia en la forma en que Pilar lo guiaba con sus manos, Leopoldo intensifico sus caricias. Su lengua trazo un camino lento, casi tortuoso, desde la entrada de su vagina hasta su clitoris, deteniendose apenas para saborear la suavidad de su piel. Pilar jadeo y su agarre en el cabello de Leopoldo se volvio mas firme, empujandolo mas cerca, con mas fuerza. El acepto el desafio, sintiendo como su propia excitacion crecia al escuchar los sonidos de placer que escapaban de la garganta de ella. Leopoldo comenzo a lamer con mas firmeza, su lengua moviendose en circulos precisos alrededor del clitoris de Pilar. Cada movimiento parecia enviar una corriente de placer a traves de su cuerpo, que se tensaba y arqueaba contra la mesa. Los gemidos de Pilar se hicieron mas profundos y mas frecuentes, su respiracion era ahora un ritmo acelerado, casi frenetico. Leopoldo se deleito en su reaccion, en la forma en que su cuerpo respondia a cada movimiento de su lengua, cada caricia. — Oh, Leo... si... asi... —jadeo Pilar, su voz entrecortada por el placer. Leopoldo se concentro aun mas, su lengua bailando alrededor de su clitoris en movimientos rapidos y ritmicos, a veces mas suaves, a veces mas intensos. Cada vez que sentia que Pilar estaba al borde, ralentizaba el ritmo, solo para volver a aumentarlo con mas fuerza. El contraste de velocidades hacia que ella gimiera mas alto, su cuerpo temblando bajo la presion de su boca. El podia sentir como sus caderas comenzaban a moverse al compas, buscando mas friccion, mas contacto. Mientras su boca trabajaba con esmero en su clitoris, Leopoldo deslizo uno de sus dedos hacia la entrada de su vagina, acariciandola con suavidad antes de penetrarla lentamente. El gemido que salio de los labios de Pilar fue mas profundo esta vez, su espalda arqueandose contra la mesa. Sentirla contra su boca, caliente y palpitante, hizo que Leo redoblara sus esfuerzos, su lengua moviendose ahora con una precision casi voraz. Pilar se aferro a su cabello con mas fuerza, tirando de el como si tratara de sostenerse en la realidad mientras el placer se acumulaba en oleadas en su cuerpo. Leopoldo no se detuvo. Continuo lamiendo, chupando, saboreando cada rincon de su cono, sin dejar de mover sus dedos dentro de ella con un ritmo constante, sincronizado con los movimientos de su lengua. Pilar empezo a jadear mas alto, casi sin control, sus caderas moviendose involuntariamente, buscando mas contacto. Podia sentir como el placer se acumulaba en su interior, como cada movimiento de la lengua de Leopoldo la llevaba mas cerca del limite. Su respiracion era rapida y entrecortada, y de repente, todo su cuerpo se tenso. — !Dios, si, Leo! —grito, su voz rompiendose mientras su orgasmo la golpeaba con una fuerza inesperada. Su cuerpo se arqueo sobre la mesa, su espalda levantandose del frio de la madera, y sus piernas temblaron alrededor de Leopoldo mientras se corria contra su boca. El no se detuvo, continuo lamiendo con mas suavidad, sintiendo como sus paredes se contraian alrededor de sus dedos, como los espasmos de placer recorrian su cuerpo de arriba a abajo. Pilar gemia sin control, su respiracion pesada y agitada, su mano todavia aferrada a su cabello, aunque ahora su agarre era menos firme, mas tembloroso. Leopoldo la sostuvo con su lengua hasta que el ultimo temblor de su orgasmo se calmo. Su boca todavia estaba caliente y humeda contra su piel, y los jadeos de Pilar fueron disminuyendo lentamente, su cuerpo relajandose en la mesa. Cuando finalmente levanto la cabeza, la miro con una sonrisa satisfecha, sus labios brillando, y los ojos de Pilar lo encontraron, aun vidriosos de placer. — Vaya... —susurro ella, sin aliento—. No me esperaba eso. Leopoldo no pudo evitar sonreir, todavia con el sabor de ella en su boca, sus labios todavia brillando del climax reciente de Pilar. Podia ver como ella seguia respirando de forma entrecortada, su pecho subiendo y bajando mientras intentaba recuperar el aliento. Su sonrisa era una mezcla de satisfaccion y deseo insaciable, y sus ojos no se apartaban de el, como si ya supiera lo que vendria a continuacion. Leopoldo no podia resistirse mas. Con movimientos rapidos y seguros, se desabrocho el cinturon y el boton de los pantalones. Bajo la cremallera y dejo que cayeran al suelo junto con sus calzoncillos, liberando su pene completamente erecto. El aire fresco lo rozo, provocandole un leve escalofrio, pero su atencion estaba completamente centrada en Pilar. Ella, aun tumbada en la mesa, levanto la cabeza para observarlo, sus ojos oscurecidos por el deseo. Una sonrisa picara se dibujo en sus labios cuando vio el tamano de su ereccion, y se humedecio los labios de forma provocativa, claramente ansiosa por lo que estaba por venir. Sus manos, aun apoyadas en la mesa, se aferraron con mas fuerza al borde de la misma, como preparandose para recibirlo. — Ven aqui, Leo —susurro, con la voz aun cargada de lujuria—. No me hagas esperar. Leopoldo no necesito mas invitacion. Se acerco a ella con determinacion, tomando una de sus piernas para levantarla ligeramente, alineando su cuerpo con el de ella. Su corazon latia con fuerza, y cada latido parecia resonar en sus oidos mientras se posicionaba justo entre sus muslos abiertos. Pilar lo miraba fijamente, con una cara de vicio que era pura lujuria. Con un movimiento decidido, Leopoldo tomo su pene con una mano y lo froto contra la entrada humeda de Pilar, deslizandose sobre su clitoris y provocando un jadeo bajo de sus labios. Podia sentir como su calor lo envolvia, como su cuerpo lo llamaba a adentrarse mas profundamente. Pilar solto un gemido ansioso y arqueo las caderas hacia el, buscando mas contacto, mas friccion. Leopoldo empujo lentamente al principio, sintiendo como su miembro se deslizaba en su interior. El calor y la humedad de ella lo recibieron con una firmeza deliciosa, haciendo que ambos dejaran escapar un gemido de placer al unisono. Pilar apreto mas sus manos alrededor del borde de la mesa, su cabeza cayendo hacia atras mientras su espalda se arqueaba con la sensacion de ser llenada por el. — Oh, si... asi... —jadeo Pilar, su voz temblando con cada palabra. Leo la penetro con mas fuerza, profundizando el movimiento, sintiendo como su cuerpo se acomodaba alrededor del suyo. Cada embestida era una oleada de placer que recorria su cuerpo, y los gemidos de Pilar llenaban la habitacion, aumentando en volumen y frecuencia con cada segundo. Sus caderas se movian al compas de las de el, encontrando un ritmo perfecto, rapido y profundo. La mesa crujia suavemente bajo el peso de ambos cuerpos, pero ni Pilar ni Leopoldo se preocupaban por eso. Leopoldo podia sentir como la presion aumentaba a medida que aceleraba el ritmo, sus manos aferradas con fuerza a las caderas de Pilar, tirando de ella hacia el con cada embestida. Pilar se apretaba a su alrededor, su cuerpo temblando de placer con cada movimiento. Los gemidos de Pilar se volvieron mas erraticos, casi desesperados. Sus unas se clavaron en los antebrazos de Leopoldo, dejando marcas rojas, pero el dolor mezclado con el placer solo lo impulso a moverse con mas intensidad, con mas fuerza. — !Dios, Leo! —grito Pilar, perdiendo el control. El la tomo por las caderas con mas firmeza, tirando de ella hacia el con cada movimiento, penetrandola profundamente una y otra vez, buscando ese punto de extasis que ambos necesitaban. El sonido de sus cuerpos chocando, el gemido de ella, el calor que se acumulaba en su interior, todo se combinaba en un torbellino de placer. Pilar empezo a temblar bajo el, su cuerpo reaccionando a cada embestida con una intensidad creciente. Leopoldo noto como sus paredes internas se apretaban aun mas alrededor de su pene, su calor envolviendolo por completo. Su respiracion era rapida y descontrolada, y los gemidos de Pilar se hicieron mas altos y entrecortados, llenando la oficina con una sinfonia de placer puro. El sabia que ella estaba cerca, que estaba a punto de estallar de nuevo, y no iba a detenerse. Con cada empuje, sentia como su cuerpo respondia, su piel humeda por el sudor, sus musculos tensandose al borde del climax. Pilar arqueo la espalda con fuerza, sus unas clavandose en los antebrazos de Leopoldo, dejandole marcas rojas que ardian con el dolor placentero. Su boca se abrio en un grito ahogado, su cabeza cayendo hacia atras mientras su cuerpo se estremecia. — !Leo...! !Me corro! —gimio, su voz casi un grito. Y entonces llego. Un segundo despues, Pilar se dejo llevar por el climax, su cuerpo sacudido por una serie de espasmos intensos. Leopoldo sintio como se apretaba alrededor de el, como su calor palpitante lo envolvia con cada contraccion. Pero no se detuvo. Continuo embistiendola con la misma energia, sus movimientos rapidos y profundos, sintiendo como las olas del orgasmo de Pilar se desbordaban sobre el. Ella gemia sin control, casi llorando de placer mientras su orgasmo recorria todo su cuerpo. Pero Leopoldo siguio, con su pene aun duro y palpitante, penetrandola una y otra vez, intensificando el placer de ella. Pilar lo miro con ojos vidriosos, su pecho subiendo y bajando, intentando encontrar el aliento, pero una chispa de desafio aparecio en su mirada, como si quisiera mas. Y Leo estaba dispuesto a darselo. El la levanto un poco mas de la mesa, ajustando el angulo para llegar mas profundo, y volvio a embestirla con fuerza renovada. Pilar solto un grito, mezclado entre sorpresa y puro deleite, y sus piernas se apretaron alrededor de su cintura, instandolo a seguir. La intensidad de sus embestidas no disminuyo; al contrario, cada movimiento era mas profundo, mas decidido. Pilar, aun temblorosa del primer orgasmo, comenzo a sentir el calor acumulandose de nuevo. Sus caderas se movieron al compas de las suyas, encontrando ese ritmo perfecto que los acercaba a ambos al borde. Leopoldo noto como su propio cuerpo comenzaba a tensarse, como el placer subia desde la base de su columna, una presion creciente que amenazaba con desbordarse. — Vamos, Leo... !No pares! —jadeo Pilar, su voz quebrandose de nuevo, su cuerpo aferrandose al de el con desesperacion. Los movimientos de Leopoldo se volvieron mas freneticos, sus caderas chocando contra las de ella, el sonido de sus cuerpos mezclandose con sus gemidos. Podia sentir como Pilar empezaba a temblar de nuevo, como su interior se volvia aun mas apretado, cada contraccion mas fuerte que la anterior. Y entonces, sintio que se acercaba al borde tambien. Con un ultimo y profundo empuje, Leo sintio como el climax lo arrasaba, su cuerpo estallando en una ola de placer puro que le recorrio cada nervio. En ese preciso momento, Pilar grito de nuevo, su segundo orgasmo atravesandola con una intensidad aun mayor, su cuerpo apretandose alrededor de el en oleadas freneticas, sincronizadas con las de el. Ambos se aferraron el uno al otro, sus cuerpos moviendose al unisono mientras el extasis los envolvia. Leopoldo sintio como se derramaba dentro de ella, y la sensacion de su liberacion se mezclo con la de Pilar, que se corria por segunda vez, sus gemidos resonando en sus oidos, el placer compartido envolviendolos en una espiral de satisfaccion absoluta. Los temblores de ambos fueron disminuyendo poco a poco, sus cuerpos relajandose mientras intentaban recuperar el aliento. Cuando finalmente se detuvieron, Leo se inclino sobre ella, respirando con dificultad, sus cuerpos aun entrelazados, ambos cubiertos de una fina capa de sudor. Pilar lo miro con una sonrisa satisfecha y agotada, sus dedos acariciando suavemente su cabello. — Eso... fue... increible —murmuro, todavia con la respiracion entrecortada. Leopoldo, todavia respirando con dificultad, no pudo evitar sonreir mientras sus manos recorrian la curva de las caderas de Pilar. Sus dedos acariciaban suavemente su piel, subiendo lentamente por su cintura hasta llegar a su trasero, que aun temblaba con los ultimos resquicios del orgasmo. La sensacion de su piel calida y suave bajo sus manos lo hacia querer mas, aunque sabia que habian llevado sus cuerpos al limite. Pilar suspiro profundamente al sentir el toque de Leopoldo, su cuerpo aun sensible y receptivo. Sus ojos se cerraron por un momento, disfrutando de las caricias que ahora parecian mas tiernas que urgentes. Pero su sonrisa no se habia desvanecido, seguia ahi, brillante y satisfecha. Leopoldo dejo que sus dedos se deslizaran con mas confianza, recorriendo las curvas de sus gluteos, apretandolos ligeramente, disfrutando de la firmeza y la suavidad al mismo tiempo. Pilar abrio los ojos y lo miro con una ceja levantada, todavia recostada sobre la mesa, sus piernas ligeramente separadas y su cuerpo aun humedo por el sudor. — Si asi trabajas todas las tardes, Pilar... —dijo Leopoldo en un tono bajo y grave, sus labios rozando el lobulo de su oreja mientras hablaba—. Yo no tengo problema en quedarme todas las horas extra que hagan falta. Pilar rio, un sonido bajo y gutural que resono en la pequena oficina. Aun con el cuerpo relajado, disfrutaba de la atencion de Leopoldo, de sus caricias y de ese tono de voz que dejaba claro que no habia acabado de saciarse. Sus ojos, aun oscuros por el deseo, se encontraron con los de el, y un destello de picardia aparecio en ellos. — Bueno, Leo... —murmuro ella, moviendo las caderas sutilmente contra su mano, provocandolo—. Quizas empiece a necesitarte mas por aqui. Leopoldo dejo escapar una risa suave, su mano aun acariciando sus curvas, sintiendo como su cuerpo respondia al toque. La idea de pasar mas tardes "trabajando" juntos no sonaba nada mal, especialmente cuando podia sentir esa energia cargada de nuevo entre ellos. Sus dedos se deslizaron por el centro de su espalda, bajando hasta su trasero otra vez, acariciandolo con lentitud, disfrutando del momento. — Entonces... cuenta conmigo, jefa —respondio el, dandole una pequena palmada en el trasero antes de acariciarlo de nuevo, su tono cargado de promesas. Pilar solto un gemido bajo y su sonrisa se amplio. Todavia tumbada en la mesa, asintio con un gesto jugueton, sus dedos acariciando el pecho de Leopoldo. — Eso espero, Leopoldo. Eso espero... —respondio ella, aun sin aliento, pero claramente dispuesta a mas. Ambos se quedaron asi un momento mas, compartiendo esa complicidad recien descubierta. El aire en la oficina seguia cargado de deseo, y aunque habian cruzado una linea, ninguno parecia querer dar marcha atras. ATLAS Los siguientes capitulos de esta serie y de otras que tengo en marcha ya estan publicados en mi cuenta de Patreon. El enlace esta en mi perfil, alli podreis apoyarme con una suscripcion y si quereis podreis colaborar conmigo. Aprecio todas vuestras opiniones y comentarios, ya sabeis que os contestare a todos tanto aqui como por mail. Siguientes Capitulos
27 Jul 2025 Views 654 La gotica y el timido
El dia tan ansiado llego, Aurora y Jose tuvieron una cita mas que perfecta donde se llevaron la gran sorpresa de que tenian tanto en comun. Sin embargo, Aurora escucharia algo de boca de su mejor amigo que le destrozaria el corazon y da inicio a un cambio en la vida de ellos dos. !Buenas tardes amigos y seguidores de TodoRelatos! ¿Como les fue en su semana? Espero que se la hayan pasado bien en esta epoca de lluvia aca en Mexico, nada mejor que tener sexo con el ruido de la lluvia ¿Cierto? jeje. Pero bueno, espero que se hayan divertido y es turno de deleitarnos de nuevo con un relato de Jose y Aurora como es de costumbre jeje. La verdad estoy muy agradecido con ustedes por tanto apoyo que le han dado al relato, nunca pense que tuviera tanto exito, de verdad gracias. Suficiente de tanto texto, es hora de disfrutar del relato, porque cada vez se pone mas buena la historia entre esta chica gotica y este joven timido. Capitulo 5: Primera cita. El tan ansiado dia llego, sabado por la manana, Aurora desperto temprano como de costumbre para salir a correr un rato y contemplar la salida del sol de un nuevo amanecer. Jose por el contrario, desperto un poco mas tarde, listo para tener quizas el mejor dia de su vida asi que se preparo demasiado; se metio abanar, se limpio muy bien el cuerpo, se afeito, se peino minuciosamente, se puso desodorante, perfume y uso sus mejores trapos para vestir elegantemente pero sin exagerar. En cuanto a Aurora, luego de su rutina de ejercicio de todos los sabados volvio a su casa y se metio a banar, esta vez hizo todo lo posible para no caer en el trance al que solia entrar cada que se banaba y aunque estuvo a punto de hacerlo varias veces, se logro resistir. Al salir de su ducha paso un largo rato arreglandose, mas que de costumbre, queria lucir lo mejor posible para su cita, aunque solo fuese de amistad. Se maquillo como a Jose mas le gustaba; es decir, con sombras negras y moradas en sus bellos ojos, labial negro, se puso un poco de rubor rojizo en sus mejillas, se aplico varias cosas en el cabello para que le quedara radiante, ademas, se hizo rapido una sesion de manicure y pedicura. A la hora de elegir su vestuario opto por un vestido, era una prenda de una sola pieza pero bastante extravagante; no tenia tirantes lo que dejaba al descubierto sus hombros, tenia mangas largas pero de una tela que transparentaba, lo que permitia ver sus brazos, una mezcla entre top y corsep que terminaba en una falda que le llegaba arriba de las rodillas y decidio llevarse sus sandalias favoritas, unas que no tenian la suela tan gruesa pues sabia que caminarian mucho por todo el centro comercial y queria estar comoda. Sin embargo, cuando intento salir se llevo la desagradable sorpresa de que su madre habia puesto un gran candado en la puerta para que Aurora no pudiera salir, pues ya se habia enterado de la cita que tendria con Jose. Sra. Tamara: ¿A donde crees que vas jovencita? –Pregunto sorprendiendola. Aurora: ¿Que significa esto? –Pregunto con un gesto bastante molesto. Sra. Tamara: No creas que no me entere de que planeas darte una escapadita con ese muchacho, asi que puse este candado para evitar que salgas. Aurora: !No soy un animal! Ademas, ya habiamos quedado que te ibas a calmar mama, esto ya es extremo, empiezas a asustarme. Sra. Tamara: No tolerare esas faltas de respeto Aurora, te dije que te prohibia ver de nuevo a ese fulano y no me has hecho caso, asi que tu me obligaste a esto. Aurora: !Quita el candado mama! –Grito furiosa. Sra. Tamara: No. Aurora: Llamare a papa y a la policia si es necesario. Sra. Tamara: Llama a quien quieras, no creo que te hagan caso. Aurora se fue furiosa a su habitacion y azoto la puerta con rabia, su madre estaba cada dia mas loca y eso era notoriamente preocupante. Aurora llamo a Jose para comentarle del inconveniente y este propuso ir a su casa para hablar con su madre, pero ella rechazo esa idea inmediatamente pues ya sabia como era ella. Pensando en varias soluciones recordo que en el patio trasero de su casa hay una pared no demasiado alta, lo que le permitia trepar con ayuda de una escalera y poder escaparse para ir con Jose. Aurora espero inteligentemente un despiste de su madre, cuando finalmente noto que ella estaba en la cocina haciendo de almorzar, la chica aprovecho para tomar su bolso y salir al patio trasero, rapidamente tomo la escaleraa que tenia su padre apoyada en uno de los muros del patio y la llevo hasta la pared que ella tenia pensada escalar para emprender la huida. Sin embargo, por el ruido que hizo Aurora a la hora de poner las escaleras hizo que su madre se diera cuenta. Sra. Tamara: !AURORA! –Grito sorprendida. Al escuchar el grito, la audaz chica trepo rapidamente las escaleras y por la desesperacion de que su madre no la alcanzara se dejo caer del otro lado del muro, justo en la libertad. Al caer, Aurora se lastimo una de sus rodillas debido a la maleza que hay detras de su casa, pero no habia tiempo para eso, ahora lo que tenia que hacer era correr a toda prisa para evitar que su madre la alcanzara. La mujer tambien trepo las escaleras, pero debido a la altura no se animo a saltar. Sra. Tamara: !Aurora! !Vuelve aqui en este instante! !Me las vas a pagar! Aurora salio corriendo a toda prisa pese a que su rodilla estaba sangrando producto de la herida. Cuando finalmente estuvo lo mas lejos posible de su casa, se paro en una casa a recuperar el aliento, tenia ganas de llorar del coraje que le hizo pasar su madre, pero sabia que si lo hacia su maquillaje se le iba a embarrar asi que se aguanto las ganas. Aurora: Mama… estas… !LOCA! –Se dijo asi misma. Tras recuperarse se dirigio a una tienda para comprar unas curitas para tapar levemente su herida, despues de eso se fue a una parada de camion diferente a la que ella acostumbraba tomar para evitar que su madre la sorprendiera. Cuando llego el bus, ella subio y tomo asiento, acto seguido le escribio a Jose para darle la buena noticia de que se dirigia para su casa y que le tenia una historia que no va a poder creer. Cuando llego a casa de Jose, este abrio la puerta y Aurora se abalanzo sobre el dandole un fuerte abrazo y las ganas de llorar volvieron a ella, pero de nuevo hizo un esfuerzo sobrehumano para que esto no sucediera y no se le embarrara el maquillaje que tanto se esmero en que le quedara bien para el deleite de su mejor amigo. Sin embargo, Jose se dio cuenta de esto y no pudo evitar preguntar que sucedio. Jose: Si… a mi tambien me da mucho gusto verte, pero… ¿Que paso? Aurora: !Mi madre, eso paso! Jose: Tranquila, calmate, ya estas aqui, conmigo. –Dijo sujetandola de los hombros y viendola fijamente a los ojos. -¿Que te paso en la rodilla? Aurora: Deja te cuento, pero… ¿Puedo usar tu botiquin? Por favor… Jose: Claro que si, es mas, permiteme curarte, no es la primera vez que me hago un raspon y se como curar este tipo de heridas, mientras me cuentas lo que sucedio. El chico se llevo a Aurora a la sala de estar y subio rapidamente a su bano para traer el botiquin, sento a su amiga en el sillon y se arrodillo para empezara curarla, mientras que Aurora le contaba todo lo que paso. Jose: ¿En serio tu mama hizo eso? Aurora: Si, cada dia se esta volviendo mas loca, no quiere saber nada de ti para nada. Jose: Honestamente, eso si es pasarse de la raya, antes y no te encerro en tu cuarto como si fueses un perro castigado. Aurora: Tengo miedo Jose… Jose: No te culpo ¿Quien no lo haria en esa situacion? Pero sabes… hay varios seminarios gratuitos donde puedes ir con tu madre para que ella aprenda a establecer limites... no estaria mal que la llevaran, aunque sea a fuerzas... lo digo porque con el tiempo puede desencadenar cosas peores. Aurora: Luego me pasas la direccion de uno de esos lugares, tienes razon… hay que llevarla antes de que ahora si haga algo todavia peor. Jose termino de curar y vendar la rodilla de su hermosa amiga y esta mostro su gratitud con un tierno beso en su frente. Ambos se volvieron a ver fijamente y sonrieron. Jose: Si... si quieres no vamos a la plaza... nos quedamos aqui y vemos que hacer. Aurora: !De ninguna manera! Hemos planeado esta cita toda la semana, que este obstaculo no nos impida divertirnos, merecemos eso, estuvimos trabajando duro todos estos dias. Jose: ¿Segura que te sientes bien? Aurora: Muy segura, ya vamonos… esclavo. Jose sonrio he hizo una reverencia, ambos jovenes salieron de la casa de Jose y este pidio un taxi para que los llevara a una plaza diferente a la que habian planeado anteriormente, para de nuevo evitar que la madre de Aurora los pillara alla y se llevasen una experiencia desagradable en su primera cita como amigos. La unidad llego y ambos subieron, emocionados por llegar, Aurora estaba lista para poner a prueba a Jose tal y como se lo aconsejo Paola. Cuando llegaron, Jose, como todo un caballero le abrio la puerta a su ama para que bajara del taxi, el chico le pago al conductor y llegaron finalmente al centro de Santa fe, un enorme centro comercial con cientos de tiendas, restaurantes y cines donde uno podia pasar horas y horas recorriendolo y ni asi lo terminaria de ver del todo. Su primer paso fue ir al cine a ver una pelicula y fue aqui donde Aurora se llevo su primera gran sorpresa, y es que a ambos les encantaban las peliculas de miedo, Jose compro un gran combo para ver la pelicula placidamente con su acompanante; tres cubos grandes de palomitas, bebidas y algunas golosinas extras para que pudieran disfrutar del largometraje de miedo a gusto acompanados de una buena botanita. Aurora quiso poner a prueba a Jose a mitad de la pelicula, a ella no le dan miedo las peliculas de terror pero fingio que si, esto para tener un pretexto para abrazar a Jose de uno de sus brazos para ver cual seria su reaccion, si se incomodaba o si no hacia nada y ocurrio lo segundo, en este caso Jose no aparto su brazo para que Aurora pudiera abrazarlo en las escenas de miedo, de ahi en mas la funcion fue muy entretenida. Aurora realmente casi no comio palomitas, pero en cambio Jose si, se podria decir que se termino casi todo el combo el solo. Tras finalizar la funcion ambos se pasearon mas por el centro comercial, Aurora se llevo arrastrando a Jose a cuanta tienda de ropa habia, esto con el fin de encontrarle un estilo a Jose, ya que aun no lo encontraba pues el solia vestirse de manera mezclada, lo que le hacia lucir fachoso a veces. Le hizo escoger varias playeras, varios pantalones y zapatos hasta que por fin en una tienda Jose encontro varias prendas que le llamaron la atencion y tras salir del vestidor para que Aurora lo viera esta quedo encantada; era una camisa de manga larga de blanco y gris, unos pantalones negros y un cinturon de cuero negro que lo hacia lucir muy bien y se decidieron por comprar ese conjunto. Apenas Aurora vio una tienda de cosas para la moda gotica, obviamente no pudo evitar arrastrar a Jose dentro de ella para curiosear un poco y a ver si se compraba algo. El empleado de la tienda tambien era un chico gotico asi que rapidamente simpatizo con Aurora al ver su vestimenta, la chica aprovecho esto para poner a prueba a Jose de nuevo y descubrir si era celoso o no, para ello, platico un rato con el empleado sobre la moda y le pidio consejos de accesorios para ella. Disimuladamente veia a Jose y se percato que el chico seguia revisando la tienda, no le estaba incomodando para nada la charla de Aurora con el empleado de la tienda, una muy buena senal para ella. Despues de pasearse un rato mas por el centro comercial, Aurora abuso de su esclavo un par de veces, por suerte, Aurora no era muy exigente y sus tareas eran faciles de ejecutar para Jose; llevar sus cosas, cubrirla del sol en zonas expuestas, darle la mano a veces para que los jovenes de su edad pensaran que eran novios y no la molestaran, entre otras cosas mas, todo eso sumado le hacia pensar a Jose que su recompensa seria enorme. Las cosas se pusieron interesantes a la hora de comer y es que se sentaron en un restaurante donde servian pizzas de fama por ser muy ricas, tras llegar su orden Aurora se sorprendio del enorme apetito que tenia Jose, pues aparte de acabarse casi tres cubetas de palomitas tambien se acabo casi una pizza familiar el solo. Aurora: Que tragon eres jaja. Jose: Uhmmm… lo siento ¿Quieres que te pida otra cosa? Yo invito. Aurora: No gracias, solo me sorprende que comas mucho y estes muy delgado. Jose: Ah… jeje, sip… siempre he comido bastante y no subo nada de peso jaja. Aurora: Que envidia jaja. Despues de comer, Jose se puso de pie para dirigirse al bano, Aurora lo espero pacientemente en la mesa del restaurant y un chico aprovecho que vio a la hermosa joven sola para intentar ligarla, pero Aurora ya sabia las verdaderas intenciones de aquel tipejo y rapidamente lo rechazo, sin embargo, el chico era necio y se negaba a irse lo que hizo que Aurora mintiera diciendo que venia acompanada de su novio y cuando vio que Jose se aproximaba decidio simplemente irse, dejando a la joven por fin en paz. Jose: ¿De que me perdi?... –Pregunto confundido. Aurora: Nada, solo otro de mis inutiles “pretendientes”. Jose: ¿Te hizo algo? -Pregunto preocupado. Aurora: Si eso hubiera hecho ya estaria tirado en el piso jaja. Jose: Jaja... cierto, olvide que sabias boxear. La chica estaba fascinada en su cita con Jose, el chico no solo era atento, tambien era caballeroso, educado, gracioso y extremadamente amable no solo con Aurora sino con las demas personas. Ademas, le sumaba puntos al hecho de que no era celoso, ni agresivo y aparte tenian muchos gustos en comun, tanto en peliculas, lectura y comida. Sin embargo, no todo era color de rosa y es que Aurora se llevo una gran sorpresa de si misma que ni ella sabia que tenia y es que si bien Jose no sufria de celos, ella en cambio si y por lo visto era bastante celosa jaja. Como muchos empleados de los locales del centro comercial eran mujeres, Jose tenia que interactuar con ellas para pedir ya sea comida o algun que otro recuerdito, dado a que el chico era muy amable, Aurora confundia la amabilidad con coqueteo y eso la molestaba inexplicablemente, incluso algunas veces llego a abrazar uno de los brazos de Jose delante de las chicas para que vieran que el joven tenia duena u otras veces solo se quedaba viendo iracunda por dentro como Jose les sonreia a las empleadas o las hacia reir con sus ocurrencias, cosas que hacian que Aurora se pusiera muy pero que muy celosa. La gota que colmo el vaso llego cuando en un puesto de helados Jose le queria invitar uno a Aurora a lo que la chica acepto gustosamente, sin embargo, la cara de la chica gotica cambio al percatarse que quien atendia ese puesto era una joven casi de su edad, la mujer era de muy buen ver; piel morena, muy bella y delgada. Jose pidio dos helados y rapidamente la chica comenzo a sacarle platica pues al parecer Jose se le hizo bastante guapo, el chico cortesmente respondio con una linda sonrisa y dandole seguimiento a la charla que inicio la joven de los helados, casi ignorando a Aurora de manera muy grosera. La gotica no se quedo de brazos cruzados y se acerco a Jose, de nuevo sujetandole uno de sus brazos, la del puesto se dio cuenta, pero mas que callarse, siguio hablando e incluso de manera mas atrevida al joven, como si se tratase de un desafio, esto obviamente enfurecio a Aurora. Aurora: !¿Puedes darnos los helados de una vez?! !¿O me tengo que esperar a que terminen de besarse?! –Dijo molesta. La chica se sorprendio y para ahorrarse problemas se dio la vuelta para preparar las golosinas congeladas. Apenas les dio la espalda, Aurora, de manera muy disimulada le dio un fuerte pisoton a Jose en su pie derecho, lo golpeo exactamente con su talon y como las sandalias tenian la suela algo dura eso desemboco en un fuerte dolor para Jose. Jose: !AUCH! ¿Que paso? –Pregunto confundido. Aurora solo lo miro con un rostro bastante molesto y giro la cabeza indignada, para a los pocos segundos irse del lugar dejando solo a Jose con la del puesto de helados. La chica del local miro extranada a Aurora y quiso volver a charlar con Jose, pero este estaba mas interesado en ir con su amiga, asi que solo dio las gracias, pago y fue a toda prisa tras Aurora con los helados y todas las bolsas que cargaba en sus manos. Jose: ¿Que te pasa Aurora? ¿Que hice? –Pregunto tras alcanzarla. Aurora: Eso no se hace ¿Si sabias verdad? –Respondio muy molesta. Jose: ¿Que cosa? Dime… ¿Que hice mal ahora? Aurora: !Te pusiste a coquetear con esa pendeja delante de mis narices! !ESO HICISTE! Jose: ¿Que? ¿Coquetear con ella? Claro que no lo hice... solo estaba siendo amable. Aurora: Si, como no. Jose: Te lo juro, solo era amable, pero… si quieres ya no lo vuelvo a hacer... solo llego compro y me voy... si eso te pone celosa no lo hare. Aurora: !Yo no estoy celosa! –Dijo mintiendose a si misma, pues ella sabia perfectamente que si lo estaba. –!Solo te estoy diciendo que es muy grosero coquetear con una chica cuando vienes acompanado de una mujer, independientemente si sea tu novia o no! Jose: Okay… okay… tranquila... ya calmate, no volvera a pasar, te lo prometo… -Respondio nervioso. Aurora seguia muy molesta, pero gracias a las payasadas que hacia Jose con el helado, poco a poco ese rostro malhumorado se fue volviendo una tenue sonrisa que al final termino con Aurora riendose y calmandose por fin, Jose habia logrado calmar a su fiera y siguieron caminando juntos por el centro comercial mientras disfrutaban de su postre. Tras una larga caminata ambos se cansaron y se sentaron en una banquita de las afueras del centro comercial a charlar un poco, conociendose todavia mas y Aurora seguia llevandose varias sorpresas de Jose que sin saberlo, la enamoraban casa vez mas y mas de aquel timido muchacho. Sin embargo, la charla se vio interrumpida por otro idiota que intento ligar a Aurora de manera descarada, pues se sento sin permiso y muy cerca de ella, invadiendo su espacio, lo que hizo que la chica rapidamente se incomodara y se alejara de el para acercarse mas a Jose, el chico al percatarse de que Aurora no venia sola le bajo de emocion y solo se presento de manera muy informal. Julian: Me llamo Julian ¿Y ustedes? Jose: Yo soy Jose… Aurora no dijo nada, se quedo callada ignorando completamente al chico, pues obviamente ya sabia las malas intenciones que tenia con ella, pero aquel tipo era muy insistente en hablarle, lo que provocaba incomodidad en el ambiente. Jose le pidio muchas veces que por favor se retirara pues ellos querian estar solos, pero el tipo no hizo caso e incluso se puso algo agresivo contra Jose y si bien Aurora pudo noquearlo facilmente de un golpe, para evitar problemas con la seguridad del centro comercial termino la discusion de una manera inteligente. Aurora: ¿Te puedes retirar por favor? Quiero tener una charla tranquila con mi novio y no queremos a alguien mas aqui, hay mas mesas por alla, vete o llamare a seguridad para que te saquen a patadas. Jose solo volteo a ver a Aurora confundido por como se refirio a el, pero rapidamente capto la indirecta y se acerco mas a ella para disimular ser una pareja. Aquel tipo viendo la expresion seria y tranquila de Aurora no le quedo de otra mas que darse por vencido en su patetico intento de ligarla y se fue, no sin antes darle un cumplido a Jose. Julian: Esta muy bonita tu novia bro, felicidades. Jose: ¿Novio? –Pregunto confundido una vez el otro chico se fue. Aurora: Muchas mujeres decimos eso cuando estamos con un amigo, por si viene un metiche a molestar nos dejen tranquilas, no te emociones jaja. Despues de una larga charla y con la puesta de sol ya aproximandose, los dos jovenes supieron que ya era hora de partir a casa. Jose de nueva cuenta pidio un taxi y a la hora de recogerlos y subirse en la parte trasera del taxi, Aurora, visiblemente cansada de caminar tanto y por toda la diversion que tuvo aquel dia se recosto en el hombro derecho de Jose para intentar dormir un poco en lo que llegaban a casa. Jose no hizo nada, simplemente se acomodo mejor para que Aurora pudiera descansar despues de un dia de mucha aventura y diversion. El chofer, un hombre de 65 anos, casado hace ya mas de 30 anos, un veterano del amor noto esto y tras esperar varios minutos a que Aurora se quedase dormida se aclaro la garganta para darle un cumplido a Jose. Chofer: Un dia divertido ¿Eh joven? Jose: ¿Mande?... Ah si, jeje, estuvo bueno. Lo que ambos ignoraban, es que Aurora seguia despierta, pero prefirio hacerse la dormida para escuchar la charla que empezo entre el chofer y su amor platonico. Chofer: ¿Que hicieron? Jose: Pues… fuimos a ver una pelicula, comimos algo, compramos ropa, ella compro un buen de cosas que la verdad no se que sean jaja y otras actividades. Chofer: No pues a todo dar, una tarde divertida con su novia ¿Eh joven? Jose: Ah… no jeje… ella no es mi novia, es… solo mi mejor amiga. Chofer: Ah perdon, es que como los vi bien pegados yo pense que si eran pareja y mas ahorita que la joven se quiso dormir apoyandose en usted. Jose: Ah si jeje… es medio empalagosilla, pero no, no somos novios jaja… no creo que entre ella y yo pueda haber algo serio… es mucha mujer para mi. Chofer: Tampoco se menosprecie joven, con esa confianza ¿Como espera que una jovencita se fije en usted? No, usted debe ser seguro de si mismo y tener confianza de tener la frente en alto y asi mero !Cuidado! Que tendra a un monton de chavitas queriendo ser su novia. Mireme a mi, ya viejito, panzon y feo, pero ya llevo 37 anos casado con mi mujer y no por ser modelo ni nada de eso. Una mujer que vale la pena no ve el fisico sino lo que usted le pueda aportar como hombre; obviamente dinero, pero tambien amor, atencion, que le compre sus detallitos de vez en cuando, que sea romantico. Parece dialogo de las telenovelas que ve mi vieja pero es la verdad joven, usted echele ganas, si esta joven no lo quiere seguro habra otra que si lo haga. Aurora escucho todo eso y sintio que el corazon se le rompia tras escuchar lo dicho por Jose, se entero que su mejor amigo no tiene el valor de pedirle ser su novia, pero igual no podia juzgarlo, hacer que un hombre recupere la autoestima que nunca tuvo es una mision mas que laboriosa, no importa si tu mejor amiga es la mujer mas hermosa del mundo, el problema es mucho mas complejo que eso. Algo que la tranquilizo es que la descripcion que dio el chofer de taxi sobre lo que busca una mujer de un hombre era exactamente lo que ella esperaba de uno y esas cualidades las tenia Jose y todavia tenia mas. Llegaron finalmente a la casa de Jose y este, pensando que Aurora estaba realmente dormida no la quiso despertar, por lo que le pidio al taxista si le permitia esperar en lo que bajaba del auto a su amiga lo que el chofer acepto. Jose bajo primero y tras abrir la puerta de su casa se dirigio a donde Aurora para cargarla, con una de sus manos sujeto ambas corvas (la parte trasera de las rodillas) de la chica y la otra mano la coloco en la espalda alta de la gotica para llevarsela entre sus brazos. Jose se despidio del chofer y entro a casa alzando a Aurora, pese a que el joven no era especialmente musculoso, si que le sobraba fuerzas para poder cargar a Aurora sin ningun problema y como ella era tambien de complexion delgada favorecia mucho a que Jose la pudiese cargar sin cansarse de mas. Aurora estaba algo temerosa y en alerta pues el escenario se veia algo tetrico; ella supuestamente dormida, la casa sola, Jose llevandola a quien sabe donde a hacerle quien sabe que, pero estaba lista para actuar de forma violenta si fuese necesario. Jose subio con algo de dificultad las escaleras para evitar que el cuerpo de Aurora chocase contra algun muro y la llevo directo a su habitacion. Una vez ahi, Jose como pudo retiro las sabanas de la cama y con mucho cuidado acosto el bello cuerpo de Aurora sobre el colchon. Una vez acostada, Aurora sintio como Jose tocaba sus tobillos, estaba a punto de reaccionar para evitar algo terrible, pero se dio cuenta que su amigo solo le estaba desabrochando las sandalias que llevaba puestas para descalzarla y que de esa manera pudiera descansar mas comodamente. El chico coloco ambas sandalias al lado de la cama y con cuidado cubrio el delicado cuerpo de la joven con las sabanas y tras terminar de acomodarla bien en la cama, Jose simplemente se marcho de la recamara. Aurora espero unos cuantos minutos y entreabrio los ojos para ver si Jose ya se habia ido y efectivamente, ya no estaba, habia dejado la puerta entre abierta pero el chico ya no se encontraba en el dormitorio. Aurora se puso algo triste, de alguna manera deseaba que Jose le hubiera robado un beso aunque fuese en la mejilla, ya que ella si lo ha besado en la frente varias veces pero el en cambio nunca le ha dado un beso y mas aparte lo que dijo en el taxi la hacia todavia sentirse mas mal. Su celular de repente sono, era su padre asi que ella rapidamente respondio para contarle lo que hizo su madre y tambien para mencionarle lo del seminario que le recomendo Jose. Tras platicar un rato, el senor David se percato que su hija estaba muy pensativa y en su tono de voz denotaba tristeza o desanimo por lo que obviamente tuvo que preguntar. Sr. David: ¿Que tienes hija? ¿No te divertiste? –Pregunto. Aurora: !Por supuesto que si! Mucho, es solo que… ¿Puedo preguntarte algo y juras no decirselo a mi mama? Por favor… Sr. David: Claro que si hija, sabes que conmigo puedes contar siempre. Aurora procedio a explicarle, con lujo de detalle todo lo que sentia por Jose; desde sus dudas sobre estar enamorada de el, hasta los celos que sintio cuando lo vio platicar con otras mujeres de su edad, contando obviamente tambien como se conocieron. Claro que omitio las ocasiones en que se manoseaba imaginando que era Jose quien lo hacia por obvias razones, pero lo que si le conto bien fue lo que acababa de suceder; ella esperaba que la reaccion de Jose fuera diferente y que le encantaria que Jose tomase el valor de dar el siguiente paso y pedirle ser mas que una amiga. Sr. David: Pfff… -Suspiro. –Bueno hija… por lo que me estas contando sobre Jose… pues parece que si estas muy enamorada de el, no creas que no lo sabiamos tu madre y yo, tal vez por eso es su reaccion tan violenta cada que vas con el. Aurora: !¿Lo sabian?! –Pregunto asombrada. Sr. David: Claro, no paras de hablar de el, en las horas de comida te la pasas escribiendote con el y cada que me cuentas que hiciste con ese muchacho veo como los ojos te empiezan a brillar y se nota tu entusiasmo cada que lo mencionas. Aurora: !Ay dios! Soy una patetica… Sr. David: No lo eres hija, es normal lo que estas sintiendo, pero… por lo que me cuentas de el parece que tiene muchos problemas. Aurora: ¿Osea esta loco? Sr. David: Loco no, sino que tiene muchos problemas personales; tiene baja autoestima, complejos de inferioridad entre otras cosas mas… tal vez por eso es que no se anima a pedirte ser su novia, aparte de que es muy pronto para eso, tambien seguramente tiene miedo de hacerlo, pues piensa que le diras que no y dejaras de ser su amiga, aunque tu no pienses en eso el en su mente tan maltratada cree que lo haras. Aurora: No se que hacer papa… -Dijo Aurora con ganas de llorar. Sr. David: No llores hija, todo tiene solucion… no sera facil pero imposible tampoco lo es. Lo que tienes que hacer es ayudarlo a salir de ese agujero en el que se encuentra; recomendarle ir al psicologo a contar sus problemas, ayudarlo a mejorar su autoestima, escucharlo y darle consejos y afecto que creo que es lo que mas necesita desesperadamente y si todo sale bien, puede que en un futuro termine con un nuevo nuero. Aurora: Lo hare, haria cualquier cosa por el… Sr. David: De eso se trata el amor mi nina, no todo es besos y abrazos, tambien una pareja es un equipo, se ayudan y se apoyan mutuamente, aunque no lo creas, yo a veces llego del trabajo casi llorando del cansancio y tu madre siempre me da energia para levantarme al dia siguiente y dar lo mejor de mi. Aurora: No creo que mi madre este dispuesta a apoyarme en esta situacion… Sr. David: Tiene miedo es todo, despues de lo que paso con Adrian no confia en que tengas otro novio… Aurora: !Jose no es como Adrian papa! –Exclamo interrumpiendo a su padre. –!Jose nunca se atreveria a hacerme dano! Sr. David: Esperemos que asi sea, apoyalo para superar esas inseguridades, porque si decides ser su novia ahora no cambiaria nada, puede que llegue a ser posesivo y celoso por las inseguridades que tiene y el miedo constante de perderte. Aurora: Si lo ayudare, apuesto a que el haria lo mismo por mi, el me ha apoyado con los constantes problemas que he tenido con mama. Sr. David: Te deseo mucha suerte hija. Aurora termino dandole detalles a su padre sobre su ubicacion y que se encontraba bien. Tras despedirse, Aurora volvio a forzar demasiado su mente sobre que hacer, tanto fue asi que poco a poco le fue ganando el sueno, de por si ya tenia sueno desde que iban en el taxi y ahora al sobrepensar las cosas hicieron que no pudiera mas. Debido al tamano de sus pechos, Aurora no podia dormir boca abajo, solo de lado o boca arriba y en este caso escogio lo primero. Tomo una almohada que conservaba el aroma a limpio del cabello de Jose y la abrazo, imaginando que era el real a quien estaba abrazando y se quedo profundamente dormida. Jose en cambio, desde el momento en el que dejo a Aurora en su cama se fue a la sala de estar a ver la television un rato, por lo que no escucho la charla que tuvo su amiga con su padre, ya que el creia que Aurora si estaba durmiendo. Sin embargo, el tenia el mismo problema que Aurora, estaba forzando demasiado su mente recordando una y otra vez lo que el taxista le dijo sobre quererse a si mismo primero antes de amar a alguien mas, pensaba que tenia que mejorar su autoestima antes de pedirle a Aurora ser su novia y ese pensamiento vagaba por su mente una y otra vez. Igual que Aurora, Jose penso de mas y se canso, intento dormir en el sillon, pero este no era muy comodo para tomar una siesta debido a que era solo de dos personas y Jose no cabia en el. Por lo que el chico muy cansado subio a su cuarto para ver que Aurora estaba durmiendo muy placidamente (ahora si de verdad jaja). Jose penso en dormir en su silla para no molestar a Aurora, pero al no poder acomodarse decidio dormir al filo de su cama, justo a la altura donde se encontraban los pies de Aurora, lo suficientemente lejos para dejarle la cama a ella sola. Jose se acosto casi con la mitad de su cuerpo fuera de la cama, pero lo hacia con el fin de que Aurora no detectara su presencia y pudiera seguir durmiendo tranquilamente. El chico se acosto dandole la espalda a la gotica y apenas se acosto tambien cayo en un profundo sueno para relajar su mente y cuerpo luego de un largo dia de diversion, comida y sobre todo, muchas reflexiones sobre hacia donde iba el camino de ambos en su amistad. Pasaron alrededor de 2 horas y Aurora finalmente desperto. Aun acostada, estiro su cuerpo para desentumirse, pero al hacerlo, accidentalmente pateo la cabeza de Jose y ella, al sentir algo raro en la cama levanto un poco la cabeza para llevarse la sorpresa de que Jose yacia en el borde de la cama, aun durmiendo y dandole la espalda. Aurora lo vio por espacio de varios minutos y sintio como su corazon poco apoco iba aumentando la velocidad de sus latidos, le encantaba ver a Jose durmiendo, escuchar sus respiraciones tranquilas y ver como su pecho se expandia y se contraia con largas y profundas respiraciones. Aurora de nueva cuenta volvio a tragar saliva de los nervios, pero estaba decidida a hacerlo, poco a poco fue deslizando sus pies fuera de las sabanas hasta que por fin los vio; ese par de bellezas, palidos, de hermosa forma y de unas pintadas de negro asomandose fuera de las cobijas, listos para trabajar. Aurora: Jose… Jose… Jose ¿Estas dormido? –Lo llamaba en voz baja pateando suavemente su cabeza. Al no recibir respuesta, la chica no se pudo resistir mas y comenzo a acariciar muy suavemente el cabello y parte de la espalda de Jose con sus pies. Empezaba desde la cabeza, omitia la parte de la nuca y terminaba en la espalda, repetia el proceso una y otra vez, pasaba sus delicados dedos entre el cabello lacio de Jose y con toda la planta de su pie le daba sutiles caricias en su espalda, que pese a no tener mucha musculatura si era algo ancha y eso le encantaba a Aurora. Jose en cambio, seguia dormido aun con los pies de Aurora paseandose por todo su cuerpo, de hecho, sentir esas caricias ayudaba a que durmiera mas comodamente pues era un suave masaje por las zonas mas sensibles de su masculino cuerpo. Sin embargo, por un descuido de Aurora quien presiono de mas sus suaves pies contra la espalda de Jose ocasiono que este cayera de la cama y por consecuencia desperto de golpe. Aurora rapidamente se hizo la dormida, Jose solo se levanto quejandose del dolor pues habia caido sobre una de sus munecas torciendosela un poco. Aurora entonces decidio fingir que despertaba y tras estirarse nuevamente volteo a vera Jose para ver su reaccion. Aurora: ¿Donde estoy? –Pregunto fingiendo confusion. Jose: Ah… hola… te quedaste dormida en el taxi asi que te traje a mi cuarto para que durmieras en mi cama. Aurora: Awww… gracias, que considerado eres… ¿Que te paso en la mano? Jose: Ah… bueno yo… tambien me dio sueno y quise dormir... pero para no molestarte me dormi al filo de la cama, pero creo que no fue la mejor idea jeje… me cai y se me torcio la muneca. Aurora: Lo dicho, que bruto eres jaja. Jose: Jaja si lo se… espero no haberte incomodado por haber dormido muy cerca de ti. Aurora: No para nada, no te preocupes por eso, es mas, ven… dejame ayudarte a que te deje de doler la muneca. Aurora se acerco al borde de la cama y se sento sobre sus piernas para tomar la mano derecha de Jose y empezar a darle un suave masaje en la zona donde le dolia. El chico solo se quedo mirando asombrado como las suaves y delicadas manos de Aurora masajeaban una de sus manos con tanto cuidado y delicadez. Debido a que Aurora estaba sentada, le permitia al chico oler el cabello de su amiga, el cual como era de costumbre, olia bastante bien, era un aroma que hacia deleitar las fosas nasales del suertudo chico. Tras finalizar con el masaje, Aurora volteo a ver a Jose y este le sonrio en muestra de agradecimiento por preocuparse por el y por ser tan cuidadosa con su salud. Con el pasar de los dias, la sonrisa de Jose habia empezado a volver loca a Aurora y esta vez no fue la excepcion, apenas Jose le lanzo esa tierna sonrisa ella no pudo evitar sentir las ganas de lanzarse sobre el y comerselo a besos, pero de nuevo, tuvo que hacer mucho esfuerzo para que eso no pasara. Aurora: ¿Esta mejor? –Pregunto. Jose: Mucho mejor… gracias jeje… insisto, deberias mejor dedicarte a la medicina. Aurora: Tal vez lo haga… pero creo que mi mama no me dejaria, ella siempre ha querido que yo sea ingeniera. Jose: ¿Y eso quieres estudiar? Aurora: …No. Jose: Pues no lo hagas, estudia lo que mas te guste a ti, si tu madre no le parece no tiene por que ser un impedimento, esta es tu vida y tu puedes tomar tus propias decisiones y si ella no te apoya bueno… yo si lo hare. Las palabras motivadoras de Jose cautivaban a la joven gotica, el solo hecho de tener al chico tan cerca de ella era suficiente para que su corazon latiera fuertemente contra su pecho. Aurora: Gracias… eres tan bueno conmigo, no se como mostrarte mi gratitud. Jose: Con esa sonrisa que tienes basta y sobra jeje. Aurora: Debe haber otra forma… !Ya se! El dia de hoy me la pase de maravilla Jose, me diverti mucho y aprendi mas cosas de ti… y para agradecerte tengo algo para ti. Aurora se hinco sobre la cama, con algo de miedo miro fijamente a Jose y poco a poco fue bajando con su mano izquierda el top que llevaba para mostrarle a Jose de nuevo sus enormes amigas, cubiertas por un sosten negro, pero esta vez Aurora fue mas osada, porque con su mano derecha tomo el sosten y se lo subio, permitiendole a Jose ver toda la parte superior de su cuerpo desnudo. Jose abrio los ojos como platos, su reaccion inocente lo decia todo. El cuerpo de Aurora era simplemente perfecto, su abdomen era plano con un sexy ombligo pero sus pechos eran lo mejor sin lugar a dudas; pese a ser gigantescos no le colgaban, sino que estaban en su lugar, palidos igual que el resto de la piel de Aurora, sus aureolas eran pequenas y rosadas y sus pezones, tambien rosados y ligeramente erectos, senal de que estaba excitada. Despues de verlos por espacio de varios segundos, Jose prefirio voltear a ver el bello y fino rostro de Aurora quien al percatarse de la mirada picara e inocente de su mejor amigo y esclavo no pudo evitar ponerse roja de la pena y de la excitacion que se estaba apoderando de ella. Aurora: No… no me mires a mi, miralas a ellas, es tu oportunidad de verlas desnudas, no la desaproveches… -Dijo algo apenada. Jose: Lo siento… -Respondio volviendo a centrar su mirada sobre ese enorme par de melones. Aurora: ¿Te… te gustan…? –Pregunto nerviosa. Jose: Este… si… por supuesto que me gustan, son hermosas… Aurora: Yo las detesto a veces. Jose: ¿Po que? Digo ¿Por que? Ay ya sueno como menso. Aurora: Es porque eres un menso jaja… bueno, aunque no parezca si son algo pesadas de cargar, ademas que obviamente por ser grandes muchos viejos asquerosos me miran por la calle o en el transporte publico. Para los hombres es un lujo tener a una novia con los pechos asi, pero para nosotras es un martirio, me gustaria quitarmelas a veces. Jose: Pues a mi me encantan… en un buen sentido claro, ya se que al ser hombre no puedo entender como te sientes, pero creo que… aunque te las quitaras la gente te seguira mirando con morbo, es lo que tenemos todos los hombres por desgracia, a veces es involuntario, ya viste que la vez en la que nos conocimos no pude evitar mirarlas, pero… ¿Sabes algo? No creo que cambiar tu cuerpo sea la solucion, los demas te seguiran juzgando; si eres gorda, delgada, blanca o de color igual te van a criticar... eso es lo malo de la gente. Aurora: ¿Entonces que hago? Jose: Ignorarlos, mientras no te toquen ni abusen de tu integridad fisica no pasa nada, eso es pura envidia la que te tienen, la solucion es ignorarlos y juntarte con personas que no te juzguen, como yo jeje… Aurora: Por eso me encanta estar contigo… no me juzgas ni morboseas conmigo… incluso dormida, no te atreviste a hacerme dano ni a abusar de mi. Jose: !Jamas lo haria! No me atreveria ni siquiera a levantarte la mano, aparte de que me patearias el trasero jaja... no me atreveria a hacerlo. Aurora: Lo se, por eso confio en ti mas que en cualquier otra persona, sin contar a mi padre. Jose: De tanto charlar hasta olvide que aun estas ensenando los pechos jeje… Aurora: JAJA… yo tambien… tu… ¿Quieres tocarlas? Te doy permiso. –Pregunto con la cara mas roja que nunca. Jose: Emm… quizas despues, aun no me he ganado el privilegio de poder tocar esas bellezas. Tras mirarse de nuevo, Aurora cubrio sus pechos nuevamente y se acosto en la cama en una posicion bastante atrevida, Jose se asombro pero no reacciono de manera vulgar, sino que se sento al filo de su cama dandole la espalda a Aurora quien al ver la oportunidad, volvio a masajearle la espalda a Jose con sus pies, no sabia el por que, pero de alguna manera le encantaba hacerle eso y mientras Aurora trabajaba en la espalda de su amigo tuvieron otra charla sobre la madre de Aurora y fue aqui donde Jose hizo un comentario muy sugerente. Jose: Pues si te da miedo irte… puedes quedarte aqui… no creo que a mi padres les moleste, yo puedo dormir en el suelo poniendo algunas sabanas y tu duermes en mi cama. A Aurora le encantaba la idea, pero sabia que si aceptaba su madre perderia aun mas la cordura asi que con todo el dolor de su corazon, tuvo que rechazar la oferta generosamente. Tras otra platica mas, Aurora estaba decidida mas que nunca de que aquel chico timido, educado y amable tenia que ser todo suyo, recordando lo que dijo su padre, estaba dispuesta en ayudar a Jose con sus problemas, divirtiendose en el proceso pues lo trataria mas cruelmente como su esclavo. Aurora: Esclavo… ponte de pie y date la vuelta para que me mires. –Dijo tras terminar de acariciarle su ancha espalda con sus pies. Jose rapidamente lo hizo, se paro y giro para ver a su ama aun acostada en la cama, pero esta rapidamente se puso de pie sobre la cama para lucir mas alta y poderosa que Jose, quien la veia con esa mirada tierna e inocente a medida que se acercaba a el. Aurora: ¿Recuerdas que te dije que te ayudaria a establecer limites y estar feliz contigo mismo? Jose: Si… lo recuerdo… ama. Aurora: Muy bien esclavo, pues empezaremos el lunes. –Dijo sujetandole el rostro con ambas manos. –A partir del lunes pasaras a ser mi esclavo a tiempo completo, me complaceras en todos mis caprichos y a cambio yo te ayudare a superar todos los problemas que tienes ahora. Tu primera tarea sera pedirles a tus padres que te lleven con un terapeuta para ayudarte ¿Entendido esclavo? Jose: Si… entendido ama. Aurora: Que bonito esclavo, si haces todo lo que yo te digo y me muestras !Ahora si! Que empiezas a cuidarte y a mejorar tu autoestima, juro que tu recompensa ira mas alla de tu imaginacion. Tras verlo fijamente por espacio de unos segundos que se hicieron eternos, Aurora no se pudo resistir y tras morderse el labio inferior saco su lengua y lamio delicadamente la mejilla derecha de Jose, saboreando su piel morena, llevandose un dulce sabor a la boca. Jose se sorprendio, pero no dijo nada porque su ama no le habia dado permiso. Aurora: Mmm… que dulce eres esclavo, esto solo es el principio, tu vida como esclavo va a ser muy divertida… para mi. Y bueno amigos, hasta aqui el relato de la semana, espero que les haya gustado, ya saben que si ese fue el caso siempre pueden darle 5 estrellas al relato y seguirme para estar pendiente de cuando suba la siguiente parte de este hermoso relato (basado en hechos reales) jeje. Que tengan una buena y caliente semana virgenes :P
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